American Gods
Cuando una novela gana cuatro de los más grandes galardones de terror, fantasía y ciencia ficción del planeta, es casi una garantía. Desafortunadamente, el “casi” presente no remite a una pequeña, sino a una abismal diferencia: “American Gods” es una extensa, extensísima (bueno, leí la edición especial por el décimo aniversario, en la cual el autor, Neil Gaiman, afirma que amplió en doce mil palabras la versión impresa originalmente) novela que describe el viaje de Sombra, un exconvicto, por diferentes lugares de Estados Unidos. La razón de la travesía es que Mr. Wednesday lo ha contratado para que le haga diferentes “diligencias”. Desde luego, como desde el título podrá adivinarlo el lector, el trasfondo de la historia tiene que ver con las divinidades –algunas originarias de tierras americanas, otras traídas por los diferentes exploradores– arraigadas desde los grandes lagos hasta el Río Bravo. Un conflicto de inconmensurables proporciones.
El rescate del folclor estadounidense y de las diferentes mitologías (en particular las nórdicas, pero también hindúes e irlandesas) me parecen una encomiable labor, pero, en resumidas cuentas, la novela es tediosa y aburrida en el noventa por ciento de sus páginas. Nada en la travesía de Sombra resulta llamativo, y sólo cuando los dioses intervienen la cosa se pone interesante. Desafortunadamente, son las menos de las veces.
Imaginarán la impresión que me lleve al terminar su lectura. ¿El Premio Hugo, el Locus? No podía creerlo; mas, investigando un poco, descubrí que los ganadores previos de estos laureles fueron J. K. Rowling y George R. R. Martin (la creadora de Harry Potter y de los libros en que se basa “Juego de Tronos”, respectivamente), con lo cual todo cobró sentido.


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