Sálvese quien lea

Andar. Una filosofía   Celebremos la vagancia, entendida ésta no como una ociosidad malsana, como una pérdida de tiempo, sino como una errancia sosegada, un calmo y continuo caminar: un acto de comunión con el paisaje circundante, un espacio para imaginar y crear, libre de ataduras… tal es la propuesta de “Andar. Una filosofía”, de Frédéric Gros, un libro que es “un paseo tranquilo, al ritmo de un pensamiento cálido y pertinente, que de manera eficaz toma tintes de delicado reproche hacia una sociedad en la que la velocidad, con demasiada frecuencia, se confunde con el olvido de la veracidad
octubre 8, 2017

Andar. Una filosofía

 

Celebremos la vagancia, entendida ésta no como una ociosidad malsana, como una pérdida de tiempo, sino como una errancia sosegada, un calmo y continuo caminar: un acto de comunión con el paisaje circundante, un espacio para imaginar y crear, libre de ataduras… tal es la propuesta de “Andar. Una filosofía”, de Frédéric Gros, un libro que es “un paseo tranquilo, al ritmo de un pensamiento cálido y pertinente, que de manera eficaz toma tintes de delicado reproche hacia una sociedad en la que la velocidad, con demasiada frecuencia, se confunde con el olvido de la veracidad de las cosas, del yo y de los demás”, como bien señala la guía cultural “Figaroscope”.

Esta obra es una reivindicación plena del simple acto de poner un pie frente al otro; efectivamente, en una época monocromática, deslucida, uniformada, que pretende que todo debe generar capital –y hacerlo de una manera rápida y efectiva– es un bálsamo de aire fresco encontrarse con la propuesta de Gros; un libro que propone múltiples acercamientos al placer de andar, desde olvidarnos del deporte (no lo hacemos por competir, por superar a alguien, por imponer una marca) hasta la “desobediencia civil” (cita, desde luego, la marcha de Gandhi por la liberación india), pasando por múltiples autores, filósofos y escritores (Nietzsche, Rimbaud, Rousseau, Thoreau, Nerval, Kant, Gandhi), quienes vieron en la caminata un medio para la evocación calmada, la soledad, la melancolía, la huida hacia los sueños o, simplemente, la celebración de la vida.

Un libro para degustarse también sin celeridad, pausada, plenamente.

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