La vida ordenada
En “La vida ordenada”, Fabio Morábito (nacido en Alejandría, de padres italianos, mas radicado en México) nos presenta interesantes personajes puestos a prueba en situaciones poco ortodoxas: un hombre visita a sus tíos sólo para enterarse que su casero les ha “privado” de la mitad de su departamento, y ahora viven acorralados (ni baño tienen); un matrimonio, en busca de un lugar con una renta económica, debe chutarse una extravagante fiesta –orgía incluida– para que los arrendadores, provenientes de Alemania, acepten; otro, visita a la madre de un amigo de la infancia, tratando de recomponer los desbarajustes que realizó años atrás. Uno más, abandona la fiesta de cumpleaños de su suegra por los pleitos con su mujer, sólo para regresar y averiguar que la primera fue llevada al hospital…
El hilo que entrelaza estas historias es precisamente el espejismo de tener una vida ordenada, la ilusión de hallar en la familia estabilidad y tranquilidad. Como señala Francisco Solano, “Los personajes de los cuentos de Morábito sobrellevan, conscientes de su fragilidad, una secreta deuda moral que les hace sentirse desplazados y, al mismo tiempo, necesitados de una suerte de recompensa por su sometimiento a las reglas de la responsabilidad y el afecto”.
Autores como José de la Colina y Alejandro Rossi han elogiado el trabajo de Morábito. De la Colina incluso dijo que –en su momento– era “la mayor revelación del género” en nuestro país. No obstante, con “La vida ordenada” manifiesto algo de incredulidad ante tales afirmaciones. Un buen narrador, sí, pero hasta ahí; o al menos con estos relatos. Igual y en otros libros sí destaque por sobre todos los demás cuentistas de su generación.


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