La loca
Si de cuentística hablamos, Guy de Maupassant es un referente capital: influencia directa de grandes autores como Anton Chéjov y Leopoldo Alas “Clarín” –bueno, que lo reconozcan abiertamente, pues en realidad son decenas de autores influidos–, equiparado con Poe por su preponderancia en el cuento moderno, Maupassant escribió 303 cuentos. Así, como afirma José María Merino, “El cuento fue para Maupassant el instrumento idóneo para construir un mundo literario homogéneo, marcado por tramas llenas de originalidad, en las que se afronta de forma natural, sin restricciones ni prejuicios, cualquier aspecto de la vida, y que se desarrollan narrativamente con mucha precisión y fuerza dramática”. Y un excelente ejemplo es la antología “La loca”.
El cuento que abre el libro (homónimo del título) nos presenta a una mujer cuyas casi simultáneas muertes de su cónyuge, su progenitor y de su retoño –¿quién fregados no perdería la cordura con tamañas tragedias?– la llevan a un terrible desenlace a manos de los prusianos, durante la guerra franco-prusiana. En “Cantó un gallo”, una señora sucumbe –¿o no?– ante las lisonjas y flirteos que su admirador le dispensa. En “Un hijo”, un par de amigos charlan acerca de los múltiples amoríos que han sostenido, con sus consiguientes embarazos, mas uno guarda un terrible secreto que lo atormentará por siempre. “San Antonio” es la historia de un hombre que debe dar cobijo a un soldado prusiano quien, al desconocer el idioma, no entiende que los comentarios de Antonio van cargados de odio y veneno. En “La herencia”, una pareja espera recibir una enorme cantidad de dinero proveniente de su anciana tía; pero ésta, al morir, estableció una cláusula en el testamento que desatará inconcebibles conflictos. Finalmente, en “Dionisio”, un caballero descubre que su fiel sirviente no es lo que aparenta.
Relatos que dejan ver la maestría del gran Maupassant.



Síguenos