Sálvese quien lea

Apples   Denominada “El ‘Trainspotting’ del nuevo milenio”, por el “Waterstone’s Online”, la novela “Apples”, del entonces veinteañero Richard Milward, causó conmoción entre la generación milenial: su abierta y cruda descripción de la adolescencia inglesa, plagada de sexo, drogas y alcohol, llevó incluso a algunos críticos a compararla con “El guardián entre el centeno” (lo cual no es poca cosa). La historia se centra principal pero no únicamente en Eve y Adam. La primera, una coqueta y liberal quinceañera que ya tiene lo que parecen años (aunque en realidad sean pocos meses) en el multicolor paisaje de la promiscuidad sexual
junio 10, 2018

Apples

 

Denominada “El ‘Trainspotting’ del nuevo milenio”, por el “Waterstone’s Online”, la novela “Apples”, del entonces veinteañero Richard Milward, causó conmoción entre la generación milenial: su abierta y cruda descripción de la adolescencia inglesa, plagada de sexo, drogas y alcohol, llevó incluso a algunos críticos a compararla con “El guardián entre el centeno” (lo cual no es poca cosa).

La historia se centra principal pero no únicamente en Eve y Adam. La primera, una coqueta y liberal quinceañera que ya tiene lo que parecen años (aunque en realidad sean pocos meses) en el multicolor paisaje de la promiscuidad sexual y psicodélica. Pasa sus noches con sus amigas arrimándose a muchachos para que le provean de alcohol y drogas a cambio de besos, arrumacos o, de plano, sexo. Por su parte, Adam es un virginal –literal– y calenturiento chavo que está enamorado de Eve, sin saber realmente el temperamento y la “licenciosidad” de su oscuro objeto del deseo.

A ellos se unen adolescentes violadas (y dejadas preñadas) en su embriaguez, padres abusivos, madres casi desahuciadas, jóvenes narcotizados que golpean y casi matan a quien sea, sin deberla ni temerla…

Como dice Catherine Taylor, de “The Guardian”, esta obra “es un relato grosero, gráfico, divertido y desconcertante. Bien construido y con un magnífico lenguaje lleno de fluidez, es una mirada a una experiencia personal de la adolescencia totalmente reconocible”. ¿Divertida? Sí. ¿Cruda y soez, a la par que fresca y real? También. Pero, ¿genial? Rotundamente no. Me recordó mucho a “Menos que cero”, la novela inicial de Bret Easton Ellis (que tampoco me impresionó). Desde luego que refleja, sin tapujos, la adolescencia, pero sin méritos literarios. Eso sí me parece una exagerada afirmación.

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