San Antonio el Llanito, una comunidad de mil 310 habitantes en el municipio de Ocoyoacac, vive cada temporada de lluvias con el temor de que el agua lo arrase todo. La cercanía al río Ocoyoacac y una obra vial concluida que complica el paso peatonal, han convertido al pueblo en un punto vulnerable.



Las precipitaciones de la noche del 31 de agosto elevaron de nuevo el nivel del río, desatando la preocupación de los vecinos. En la glorieta que conecta con las Plazas Outlet de Lerma —una de las zonas comerciales con mayor afluencia y empleos—, el agua cubría la escasa banqueta. Ciclistas se vieron obligados pasar por la inundación, mientras los automovilistas temían quedarse varados.








“Es una obra concluida”, fue la respuesta que recibió la delegada de San Antonio el Llanito de parte de la Junta Local de Caminos, pese a que la infraestructura provoca encharcamientos constantes. En entrevista para AD Noticias, la delegada asegura que se ha acercado al ayuntamiento de Ocoyoacac para plantear la instalación de un cárcamo para drenar el agua, pero hasta ahora no hay respuesta.



El río Ocoyoacac, cuando llueve con intensidad, alcanza niveles que amenazan con entrar a las viviendas. Aunque la comunidad dispone de una bomba para desalojar el agua, solo puede ponerse en marcha cuando el nivel baja. “Tenemos que esperar a que baje el nivel del río para bombear. Mientras tanto, se estanca en avenida Lerma. Es un tema peligroso y no podemos hacer mucho más que esperar a que no nos afecte”, lamenta la delegada.


En julio pasado, una tromba inundó varias casas del poblado. “No dio tiempo de resguardar nada. Se dañaron camas, salas y muebles”, recuerda la funcionaria. Otra vecina, cuya casa colinda con el río, confiesa que cada tormenta la llena de miedo: “Solo pienso que no se vaya a reventar”.
Las pérdidas materiales son solo una parte. La humedad permanente en paredes de viviendas afecta la salud de los habitantes. “Ahorita la casa está medio pintada, pero cuando pasa la temporada queda negra de humedad”, explica.
Otros municipios afectados
La problemática no se limita a San Antonio el Llanito. En San Pedro Cholula, municipio vecino, las lluvias mantienen anegada la entrada principal. Los ciclistas circulan por las banquetas y los automóviles levantan olas que salpican a peatones.





En San Mateo Atenco, los accesos y el centro amanecieron de nuevo bajo el agua. Las rutas del transporte público tuvieron dificultades para circular y tramos de la vialidad se convirtieron en charcos imposibles de cruzar.







Con la temporada de lluvias, los habitantes de estos municipios afrontan un escenario repetido: esperar, con incertidumbre, que el agua no lo arrase todo.
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