San Cristóbal Huichochitlán, la violencia del olvido

San Cristóbal Huichochitlán, la violencia del olvido
Un recorrido por los dos puntos en los que fueron localizadas las víctimas de las células delictivas exhiben la falta de seguridad

El olvido de San Cristóbal Huichochitlán por parte de las autoridades ha convertido a esta delegación de Toluca en un depósito de cadáveres y en sede de células del crimen organizado.

Apenas una patrulla del municipio atiende la seguridad de más de 40 mil personas y las lámparas en las calles están fundidas, denunció el delegado del pueblo. Señaló que a más de 5 meses de gestión sigue esperando respuesta a las múltiples peticiones ciudadanas que ha dirigido. 

El pasado 28 de septiembre, autoridades realizaron un operativo que derivó en la detención de 17 personas y en el cateo de dos predios donde se encontraron cinco cuerpos. La acción exhibió el alcance del crimen organizado en el municipio de Toluca. Principalmente, en la zona norte, que enfrenta condiciones de marginación y múltiples carencias de servicios públicos.

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Vecinos de la zona norte de Toluca denuncian inseguridad

Un recorrido por los dos puntos en los que fueron localizadas las víctimas de las células delictivas exhiben la falta de seguridad. Una problemática que es cuestionada por los vecinos.

“Si hubiera seguridad no habría esto, requerimos la vigilancia de patrullas, cámaras. La tiendita que está aquí adelante la vinieron a robar en la noche, la vaciaron. No hay vigilancia, las lámparas ya no sirven”, expresa un vecino del predio ubicado en la calle Manuel Hinojosa, que fue cateado el 28 de septiembre.

“Me dice mi nieto: ‘hay mucha policía en el zaguán’, fue cuando salimos. Nosotros no nos dimos cuentas hasta las 11”, cuenta su esposa. Ella observa con preocupación la casa de al lado, donde dos policías estatales montaron guardia este lunes, a la espera de que les informen que ya se pueden retirar.

Los vecinos –quienes no se percataron de que pasara algo sospechoso en la casa de al lado– denuncian falta de vigilancia. También que constantemente llega gente desconocida que se ha asentado en su comunidad, sobre todo con la compra de terrenos ejidales.

A menos de 10 minutos a pie de este punto, se puede encontrar el segundo predio que –hasta el lunes– estaba resguardado por policías estatales. Se trata de una casa ubicada a un costado de un arroyo en el Barrio de la Trinidad. De acuerdo con vecinos, tenía menos de 20 días que se colocó un letrero que dice “Se compra fierro, pet, cartón, aluminio, papel”.

“Ahí el dueño se murió, luego llegó una familia de mariachis. Hace 20 días habrán puesto el letrero”, señala la señora Mari Carmen. Ella debe recorrer todos los días el camino de terracería al lado de la zanja para recoger a su nieta en la escuela.

Aunque a ella no le ha pasado nada, reconoce las condiciones de inseguridad en las que se encuentra. “Aquí adelante, sobre el río, ya habían dejado cuerpos, y por donde vivo, la mayoría tiene pistolas y dispara en la noche para espantar a los drogadictos. Además, cuando hay maíz verde, la inseguridad crece en esta zona porque se esconden ahí para agredir a las mujeres que pasan”.

Al interior del predio aún se observan bolsas de la recolección de reciclaje que se hacía, también ventanas rotas de una construcción en obra negra. A diferencia del otro punto, ya no hay cintas amarillas para delimitar el perímetro.

Una delegación olvidada

De acuerdo con el primer delegado Ismael González, en el Barrio de la Trinidad –donde ocurrieron los cateos– vecinos han realizado diversos reportes de asaltos. Por esta razón, solicitaron alarmas vecinales y cámaras de vigilancia, pero no se han implementado.

“Ya tiene tiempo que nosotros hemos hecho los reportes necesarios porque mucha gente se queja. Aparte de que no hay alumbrado público”, explica la autoridad auxiliar, quien señala que la problemática es extensiva en toda la delegación.

Respecto al alumbrado, denunció que no existe una sola calle en San Cristóbal que no tenga alguna lámpara fundida. Según sus cálculos, el 90% de las lámparas requieren atención, problema al que se le suma la falta de patrullas.

“Desde que nosotros entramos en funciones, en abril, supuestamente hay una patrulla asignada a San Cristóbal. Nosotros somos la tercera delegación más habitada, con 42 mil habitantes y no se niega que cuando se les habla acuden, pero el problema es el patrullaje que solo hace una patrulla”, cuestionó el delegado.

En estas condiciones, el delegado coincidió en que los recientes hallazgos en San Cristóbal muestran una realidad que se mantenía invisibilizada por la falta de denuncias de la población. Solo de palabra se escucha que hay venta de drogas en lugares donde se vende alcohol, además de casos de extorsión a comerciantes.