El proceso de cambio será largo y doloroso. Habrá que tener convicción para resistir los capítulos de desilusión que también formarán parte del proceso. La clase política no se transformará por sí sola, antes debe transformarse la conducta del pueblo hasta que aprenda a ejercer los debidos controles sociales al poder. Esto apenas está iniciando.
*
Con revisar los directorios de las nuevas administraciones públicas municipales puede demostrarse fácilmente la impostura del cambio, al menos en ese nivel de gobierno. Los mismos de siempre, pero con camiseta diferente. Los nombres nuevos se pierden entre los mismos de siempre. Chango viejo no aprende maroma nueva.
*
Una añeja costumbre de la clase política mexiquense ha sido la de cargar los gastos de operación de sus clanes y cofradías en los presupuestos municipales. En las nóminas de los ayuntamientos están sus guaruras, choferes, secretarias, amistades y hasta quereres. Los “aviadores” se cuentan por miles.
*
Aunque no existe un dato preciso, en un cálculo conservador podrían contabilizarse más de 500 elementos de la policía auxiliar -CUSAEM- en funciones de custodios personales, ayudantes o choferes de ex gobernadores y sus familias, funcionarios y ex funcionarios del gobierno, diputados, senadores alcaldes y ninguno paga un peso por ese servicio de seguridad.
*
Debilitar al gobernador será interés de algún grupo político, no una exigencia social. Lo que gente que quiere, exige, son buenos resultados. La intriga política no es ocupación del pueblo, es en las élites donde se da el tema.


Síguenos