El Estado de México crece. Al menos en los indicadores macroeconómicos.
Con el 9.1% del Producto Interno Bruto nacional, la entidad se mantiene como la segunda economía del país y, desde el inicio de la administración de Delfina Gómez en septiembre de 2023, ha logrado sostener un ritmo superior al promedio federal. Mientras el país registró un crecimiento de 1.4% en 2024, la economía mexiquense avanzó 2.1% en términos reales, consolidando la tendencia al alza iniciada el año anterior.
Pero ese dinamismo no alcanza a todos.
La inyección de capital
Entre septiembre de 2023 y diciembre de 2025, el estado acumuló 6,373 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED). La dinámica se aceleró en el arranque de 2026, con más de 1,700 millones de dólares durante el primer trimestre, una cifra sin precedentes para la entidad.
El impacto se refleja en el mercado laboral. Hasta enero de 2026, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registró 190,164 nuevos empleos formales en el estado. Este volumen representa cerca del 40% de la generación de plazas a nivel nacional en periodos comparables, impulsado por una red de más de 899 mil unidades económicas.
El corredor que concentra la riqueza
La fuerza económica del Estado de México no es homogénea. Se concentra en el corredor industrial y corporativo del Valle de México, donde operan los principales nodos de comercio exterior.
Naucalpan de Juárez destaca como el principal polo económico. En 2024, registró exportaciones por 12,726 millones de dólares e importaciones por 10,995 millones.
Tlalnepantla de Baz y Cuautitlán Izcalli mantienen su peso logístico y manufacturero. Tlalnepantla se posicionó como el segundo mayor comprador internacional del estado, con importaciones por 5,376 millones de dólares, mientras que Izcalli, impulsado por la industria de autopartes, superó los mil millones de dólares en exportaciones.
Huixquilucan representa un modelo distinto, basado en la atracción de capital privado. El municipio concentra una inversión acumulada superior a los 2,500 millones de dólares hacia 2025 y aporta cerca del 4.1% del PIB estatal. Sus exportaciones crecieron casi un 10% en 2024.
Los límites del crecimiento
El dinamismo económico enfrenta presiones externas e internas.
A nivel nacional, el crecimiento económico mostró signos de desaceleración durante 2025, con un avance de apenas 0.8%. En este contexto, el Estado de México deberá sostener su capacidad de atracción de inversión en sectores estratégicos como el automotriz, alimentario y logístico.
Pero el principal desafío se encuentra en su base social.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el 36.3% de la población mexiquense vive en pobreza multidimensional. Aunque la pobreza laboral mostró una ligera disminución hacia finales de 2024, la insuficiencia de ingresos entre amplios sectores de la población persiste.
Una brecha que no se cierra
El crecimiento económico no ha logrado traducirse en una mejora uniforme en las condiciones de vida.
Incluso en municipios con alta concentración de capital, como Naucalpan o Tlalnepantla, los indicadores sociales continúan registrando carencias en acceso a la salud, servicios básicos y calidad de la vivienda.
El Estado de México avanza como motor económico del país, pero lo hace sobre una estructura desigual donde la inversión se concentra en ciertos territorios, mientras una parte significativa de la población permanece al margen de sus beneficios.
El crecimiento es real. La desigualdad, también.


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