En su quinto año y penúltimo de gobierno, Alfredo Del Mazo está por superar la barrera de 50% en los índices de aprobación popular. La mitad de los mexiquenses lo califica bien o muy bien, de acuerdo con las más recientes encuestas. Nada mal si se considera que arrancó en 2017 con una aceptación menor a 30%. No solo eso, ha ascendido al cuarto lugar entre los gobernadores con mejor posicionamiento nacional, 8 de cada 10 mexicanos saben quién es él. Nada mal para un gobernador cuyos adversarios esperaban que renunciara antes del segundo año.
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Jesús Pinto es uno de esos funcionarios caídos en desgracia por obra del ego de “Medusa”, como suelen llamar al enigmático personaje que mueve los hilos en la administración. Pinto inició como coordinador de Finanzas y Administración en el ISEM donde encontró un verdadero desastre; pudo hacer algo, no mucho. Parecía que todo iba bien y lo ascendieron como subsecretario de Tesorería, un cargo muy relevante, pero algo pasó y decidieron degradarlo a rango de director del casi inutilizado IGECEM. Algo no está bien y terminará muy mal entre algunos de los que llegaron de Banobras.
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La opinión general sobre la persona de Luis Miranda Barrera es buena. No falta, como suele suceder, quien hable mal de él y su vida llena de privilegios. Su ascenso como secretario de Asuntos de la Juventud del Partido Verde en el Estado de México ha alimentado una vez la controversia en ciertos círculos del mundillo político y mediático sobre las razones o los méritos para ocupar tal posición. La explicación es sencilla: Luis y el dirigente estatal, José Couttolenc, son amigos y, en ese partido como en la mayoría, con eso basta. Dejemos que el muchacho demuestre en los hechos de qué es capaz y, por cierto, basta de intentar responsabilizarlo de la conducta de su padre. A la familia no se le elige.
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Manuel Marcué fue muy cercano a César Gómez Monge. Ambos coincidieron como estudiantes en el ITAM, desde entonces trabaron amistad y fue así como logró convertirse en director de Administración de ISEM. Estigmatizado, decidió regresar a Tabasco, su tierra natal. Discretamente se incorporó como director de Administración de la secretaria de Salud del gobierno de Adán Augusto López, hoy secretario de Gobernación, quien tuvo objeción para incorporarlo. Hay que decirlo, Marcué formó parte de un equipo con Gómez Monge, pero no de la runfla que saqueó y destruyó al sistema sanitario estatal.
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Próximo miércoles de Conversatorio AD con Ana Muñiz Neyra. Una gran oportunidad para que la gente de San Mateo Atenco hable directamente a través de las redes sociales con su presidenta municipal electa. Empiecen a mandar sus preguntas y comentarios.



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