Si le preguntaran hoy a Enrique Peña quién es su favorito para la gubernatura del Estado de México respondería que no tiene uno, sino varios; pero de ellos, dos destacan, una mujer y un hombre. La mujer es Alejandra del Moral, a quien ha formado e impulsado desde hace muchos años. Todo, absolutamente todo lo que ha hecho en política Alejandra ha sido de la mano del expresidente autoexiliado en España.
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Aunque no se han cansado de darle hasta con la cubeta, Erick Sevilla le ha entregado buenas cuentas a su jefe el gobernador Del Mazo, básicamente con el programa estrella del sexenio “Tarjeta Rosa”. Por supuesto que por su perfil y conocimientos le dan para estar considerado para dirigir el PRI estatal de cara a la sucesión. Es una posibilidad, solo eso, quien diga lo contrario es ciego o brujo.
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El centro de las intrigas palaciegas es ahora el secretario General de Gobierno, Ernesto Nemer. Lo grillan hasta porque hace frío o calor. Pero más allá de la maledicencia o envidiadas de sus compañeritos que no congenian con él, hay síntomas ostensibles del agotamiento de su posición, nada más no lo dejan operar. Nemer es un actor político con un peso político alto, seguirá peleando por la candidatura, pero desde una trinchera donde pueda lograr más.
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La mayor resistencia al cambio está en el Poder Judicial. Dos años después de la renovación de sus órganos de dirección administrativa las modificaciones son apenas cosméticas. A los mexiquenses les cuesta muy caro ese aparato, mas de 7 mil millones de pesos por año. El clamor de justicia sigue allí sin atenderse. El magistrado Ricardo Sodi, lamentablemente, camina por las huellas de sus antecesores. Se engaña si cree que ese culto a la personalidad con que le embelesan sus empleados es la realidad. Salga a la calle, magistrado, hable con la gente y entenderá.
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El dato es abrumador y debería repetirse una y otra vez hasta se los aprendan en la elite: el salario promedio de un trabajador durante 2021 en el Estado de México fue de 3 mil 710 pesos mensuales, en el mercado formal, y de 2 mil 900 en el informal. Con esos ingresos nadie puede vivir feliz. Todo lo que digan para justificarlo no son mas que insensateces.


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