Se dice que…

Víctimas de la delincuencia, un doloroso hecho marcó para siempre la vida de su familia y la propia. Quienes le conocen bien le atribuyen a ese capitulo de su vida la introspectiva que le distingue y su apetito casi compulsivo por el conocimiento de derecho. Su currículum vitae es impresionante, con capítulos casi de fascinación, como aquel en el que derrota en litigio al mismísimo Poder Judicial, que hoy preside, para que le reconociera plenamente su derecho a ser magistrado. Académicamente es muy sólido, con maestrías y doctorado. Joven, honesto, reservado, parece contar con todas las virtudes para instalarse como
enero 9, 2015

Víctimas de la delincuencia, un doloroso hecho marcó para siempre la vida de su familia y la propia. Quienes le conocen bien le atribuyen a ese capitulo de su vida la introspectiva que le distingue y su apetito casi compulsivo por el conocimiento de derecho. Su currículum vitae es impresionante, con capítulos casi de fascinación, como aquel en el que derrota en litigio al mismísimo Poder Judicial, que hoy preside, para que le reconociera plenamente su derecho a ser magistrado. Académicamente es muy sólido, con maestrías y doctorado. Joven, honesto, reservado, parece contar con todas las virtudes para instalarse como un buen administrador de justicia. Hijo del también ex magistrado y servidor público de gobiernos priístas, Enrique Medina Bobadilla, es el único pero que han podido encontrarle, pero bueno, a la familia no se le elige. Si Baruch operó o no, para heredarle el cargo, como los cuchicheos comentan sin prueba alguna, es anecdótico. Ojala Sergio Medina Peñaloza, nuevo presidente del Tribunal del Superior y del Consejo de la Judicatura, haga lo que tanta falta hace a una sociedad con sed de justicia, sacar de la mediocridad  y oscurantismo a ese poder. Hay que darle el beneficio de la duda.

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El PRI, como los demás partidos, tiene el legítimo derecho a la derrota, al descrédito, al ridículo y al escarnio público. Si encontró en la sucesión dinástica el mejor método para elegir al grueso de sus candidatos a diputados federales, allá él, pagará las consecuencias o cosechará los beneficios. Es muy sencillo, si la gente reprueba, repudia a esa “juniorcracia”, es muy sencillo, que vote en contra.

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En junio se demostrará si la democracia mexicana es un eficaz instrumento de cambio o solo un ardid propagandístico para seguir legitimando a las elites enquistadas en el poder. El elector deberá asumirse como el principal protagonista, entender que él tiene el poder. Si considera que determinado candidato no tiene los méritos, pues que vote en contra; si sabe que es un mentiroso, que vote en contra, si conoce que es corrupto, que vote en contra, si es un vividor de la política, que vote en contra, Es muy sencillo, lo peor que puede hacer es no votar. Las de junio deben ser la elecciones del voto reflexionado.

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