Se dice que…

El martes anterior fue asaltado cuando cenaba en el “Merendero de Allende”, el ex candidato panista a la alcaldía de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez. Un comando de al menos cinco individuos irrumpió en el lugar, se dirigió directo a él, encañonándolo. Le quitaron, reloj y cartera. También se llevaron su automóvil, un Jetta gris. Pudo ser algo más que un simple atraco. Juan Rodolfo mantiene vivo el proceso legal para pedir en tribunales se anule el triunfo  del PRI, a quien acusa de hacer trampa para ganar. Hasta ahora, las autoridades se han hecho de la vista gorda, veremos que hacen.
agosto 13, 2015

El martes anterior fue asaltado cuando cenaba en el “Merendero de Allende”, el ex candidato panista a la alcaldía de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez. Un comando de al menos cinco individuos irrumpió en el lugar, se dirigió directo a él, encañonándolo. Le quitaron, reloj y cartera. También se llevaron su automóvil, un Jetta gris. Pudo ser algo más que un simple atraco. Juan Rodolfo mantiene vivo el proceso legal para pedir en tribunales se anule el triunfo  del PRI, a quien acusa de hacer trampa para ganar. Hasta ahora, las autoridades se han hecho de la vista gorda, veremos que hacen.

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La siguiente es la versión de los hechos de puño y letra de propio Juan Rodolfo. Respetamos íntegro el texto con ortografía y sintaxis:

   

“Te quiero platicar que el día de ayer, llegue a cenar al Merendero de Allende, y poco después, ya sentado en la mesa, se fue la luz durante unos minutos. Pusieron velas en las mesas donde había comensales que eran pocos, y regresó nuevamente. Dos minutos después volvió a irse la luz, cuando de repente oí voces en la entrada y supuse que iban a robar, cosa que confirmeé cuando vi entrar un tumulto de fulanos, que ya llevaban al guardia amagado y se dirigieron a la mesa en la que estaba yo porque era la primera. Se acercaron dos, uno con una pistola y otro con una ametralladora Uzi de las cortas y me pidieron la cartera, luego el reloj y finalmente las llaves del auto. Llevaba el Jetta gris… se lo llevaron. Robaron una mesa mas y aunque había varias mesas en el fondo ya no las robaron y se limitaron a tomar el dinero de la caja del restaurante, unos catorce mil pesos. Yo llevaba en la cartera unos cuatro mil pesos. Todo fue rápido. Al principio nos pidieron levantarnos y caminar hacia el fondo, cosa que me preocupó mucho porque pensé en el riesgo para las mujeres de otras mesas pues luego se propasan, pero luego nos indicaron quedarnos sentados. Salieron, subieron a otro vehículo que los esperaba y al Jetta y se fueron. La luz regresó poco después, lo que indica que fue un comando de al menos cinco o seis fulanos. Tome todo con calma aunque si hablé con los fulanos, a uno le pedí mis credenciales pero no tenía la cartera y cuando se fueron les dije buenas noches en un tono que los demás me dijeron fue irónico de mi parte. Yo no lo sentí así pero paso.

Cancelé las tarjetas de crédito que me repondrán hasta dentro de diez días, procedimiento que parece sencillo y fácil pero que tardó mucho tiempo al teléfono. Ayudé a bloquear a distancia un teléfono iPhone que se llevaron porque traía el mío en la bolsa y no me lo pidieron… Ese tema de la localización celular es interesante pero también me quitó tiempo, aunque por lo visto es muy útil.

Es muy grave y muy lamentablemente que suceda algo así. El restaurante es céntrico, nada elegante, no era tan tarde pero es preocupante, primero, que iban fuertemente armados y eso les permite actuar con total prepotencia y los muestra decididos a todo; segundo, que puedan actuar con ese nivel de contundencia sabiendo que no corren riesgos; tercero, que rompan con tanta facilidad la paz y la tranquilidad de la gente. Tras el robo todo fue desasosiego y alarma en todos los que ahí estaban, incluida la dueña que acabo llorando por la impresión.

Me siento profundamente enojado en mi interior e impotente. Indignado al triple porque había estado a punto de sufrir tres asaltos en Toluca, que evite en el último segundo en el pasado reciente y en esta ocasión, acorralado y sin suponer nunca la posibilidad de algo así, sucedió; porque este clima descompuesto en la ciudad me obligó a intentar por la vía política un cambio en el estado de cosas que ha sido saboteado precisamente por actitudes prácticamente delictivas desde el mismo gobierno -muy grave eso-, y tres, porque de manera elocuente queda claro que ya no podemos movernos con absoluta libertad y confianza y que tenemos que suplir con precauciones molestas la inacción y la incapacidad de quienes gobiernan. El trastorno de la vida política, las elecciones del año que viene, del 17 en el Edomex y del 18 en el país mantendrán a quienes están en el «gobierno» atentos solamente al cumplimiento de sus metas electorales. Mientras, el alza del dólar, la retracción de la economía y la pérdida de competitividad económica ahondará el desempleo y elevará la inseguridad. Es evidente. Así es que la pregunta es muy concreta: ¿que sigue? O, y ¿ahora que hacemos? Yo creo que buena parte del país está así.

Es la corrupción finalmente. La consecuencia de vivir en un país de bribones en donde muchos se ufanan de sus hazañas bribonas como dice al autor de un libro, y en donde todos de alguna manera padecemos y pagamos las consecuencias”.

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