A David Sánchez lo metieron a la cárcel no por pillo, por soberbio. No fue que lo atraparan llenándose los bolsillos con dinero del pueblo, sino que cayó en desgracia política al perder el PRI en las elecciones pasadas la alcaldía con David Parra y el distrito 22 con Enrique Jacob III. Pesaron mas los desaciertos políticos que su falta de escrúpulos para embolsarse el dinero del pueblo.
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Aquellos que hoy aplican todo el peso de la ley contra el alcalde con licencia y abortado diputado federal, son los mismo que apenas hace un par de meses lo premiaban con candidatura. Parece una verdadera hipocresía que hoy quieran acabar con el engendro que ellos mismo crearon.
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Todo mundo sabía cómo se las gastaba David. Gastaba como nuevo rico. Para poder acercarse al presidente Peña en sus rondas de golf de los fines de semana, se mandó construir una enorme residencia de descanso en el country club Gran Reserva de Ixtapan de Sal. Su falta de gusto era tema de crueles comentarios. Le criticaban su estrafalario gusto por la ostentación de marcas caras como Louis Vuitton, Gucci, Prada. Las joyas, relojes toscos y gruesas esclavas y cadenas de oro. Nunca le hicieron nada mas allá de las burlas, lo toleraron, era uno de ellos.
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Personajes como David abundan en la clase política del Estado de México, de hecho es el estereotipo del político local, el estándar. Si a él lo meten a la cárcel por corrupto tendrían que hacerlo con todos los demás y en verdad no cabrían en Almoloya. Aquí ser corrupto es la regla en política, la honestidad es la excepción.
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El malogrado legislador tiene mucho dinero, tanto como para pagarse a los mejores abogados del país. Seguramente saldrá pronto, aunque eso sí, su carrera política está acabada. Quedará para el recuerdo esa ultima foto en la escena publica, muy sonriente en San Lázaro al lado del Alfredo del Mazo Maza.
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El mas beneficiado de esta historia de intrigas y conspiraciones será, indudablemente, Alejandro Juraidini Villaseñor, el veinteañero suplente que se convertirá de la noche a la mañana y sin mayor mérito o esfuerzo, en diputado federal. Alejandro, es hijo de Jorge Alberto Juraidini Rumilla, actual director General de Telecomunicaciones de México Telecomm-Telégrafos, ex director de Relaciones con Gobierno del Grupo FEMSA, personaje cercano a Gerardo Ruiz Esparza.



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