En 1993 la deuda pública del Estado de México era de apenas 2 mil 728.5 millones de pesos. Hoy, 22 años después, es de 39 mil 173. 1 millones, mas o menos 20 veces mas, de acuerdo al reporte de la Secretaría de Hacienda de marzo 31. Una locura, un barril sin fondo. El análisis de su evolución histórica no deja dudas de quienes son los responsables de tan irresponsable manejo financiero.
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En 1993, Emilio Chuayffet era gobernador, arrancó su administración con 2 mil 728. 5 millones de pesos en cuentas por pagar; para su segundo año, 1994, duplicó la deuda y la llevó a 4 mil 843 millones; al siguiente, 1995, último año de su gestión al solicitar licencia para separarse del cargo, volvió a duplicarla y le dejó a su sucesor, César Camacho, empréstitos por 8 mil 643. 9 millones. Un ritmo de endeudamiento de 100 por ciento por año.
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Cesar Camacho recibe el gobierno (julio de 1995) debiendo 8 mil 643.9 millones de pesos, pero al siguiente año, 1996, ya debía 13 mil 396. 7 millones; aun así siguió pidiendo prestado a los bancos cantidades enormes de dinero, no para financiar obras públicas, sino básicamente para apalancar el gasto corriente, es decir nóminas, oficinas, helicópteros, publicidad y de más absurdos. Pero si ya los montos indicaban que la administración estaba muy mal, no importó, siguió pidiendo más y más, tanto que para 1997 la deuda pública ya estaba en 16 mil 609. 5 millones, para 1998 en 19 mil 618. 5 millones y para 1999, su último año, la deja en 22 mil 410. 4 millones de pesos, César triplico también la deuda.
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Después llegó Montiel, quien pone freno al absurdo endeudamiento y para dos mil solo gestiona nuevos créditos por poco mas de mil 300 millones de pesos y la deuda pasa en el 2000 de 22 mil 410. 4 millones que le heredó Camacho, a 23 mil 341. 5 millones, pero de inmediato se le acaba la prudencia y para 2001, como sus antecesores, regresa al irresponsable esquema de pedir y pedir y para 2002 el monto se dispara a 31 mil 200.4 millones. En 2003, frente al desastre Montiel contrata a Pedro Aspe y Luis Videgaray para que arreglaran el tiradero y empiezan a contener los créditos y logran un ligero descenso a 31 mil 147.2 millones, primera vez en casi una década de que la deuda decrece. En 2004 sigue bajando a 29 mil 988. 4; pero para 2005, ultimo año de Montiel, año electoral por cierto, vuelve a subir a 31 mil 790. 4 millones. Montiel aumento la deuda 50 por ciento, mucho menos que César y Emilio.
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Llega Enrique Peña en septiembre de 2005 y recibe el gobierno con una 31 mil 790. 4 millones de deuda. Con Videgaray ya como su secretario de Finanzas, mantiene la política de contención y en 2006 hay un ligero crecimiento a 31 mil 975. 7 millones. Para 2007, el endeudamiento es ligero pero constante, y se ubica 32 mil 316.3 millones; 2008, 32 mil 838.6 millones; 2009, 33 mil 017. 5 millones; en 2010 la locura vuelve, el furor por pedir a bancos regresa y se dispara a 38 mil 249.7 millones. 2011, su ultimo año y año de elecciones la deja en 38 mil 195.9 millones. A pesar de la renegociación con los bancos que extendió el endeudamiento por 25 años mas encareciéndola brutalmente por el pago de intereses, Peña siguió endeudando al estado sin reducir gastos. Se fue por la fácil, como todos.
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Finalmente le tocó a Eruviel quien recibe de Peña una deuda de 38 mil 195. 9 millones en 2011 y para 2012, año de la elección presidencial de Peña, la aumenta a 39 mil 929. 3 millones de pesos. En 2013 logra un ligero descenso a 39 mil 622.3 millones de pesos. En 2014 la sigue bajando y desciende a 39 mil 507. 3 millones. Hasta marzo 31 de 2015, la deuda seguía en declive y la bajó a 39 mil 173.1 millones. Eruviel es único de los últimos 5 gobernadores que ha logrado reducir la deuda. Todo un hallazgo extrañamente no destacado por su administración a pesar de la ausencia de éxitos en otros rubros. Los números indican que en el manejo del dinero público las cosas están cambiando y parece que para bien.


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