Se dice que…

Ninguno de los partidos considerados de oposición disputa realmente el poder al PRI en el Estado de México, nunca lo han hecho y parece que tampoco lo hará en 2017, sólo simulan que lo hacen. Allí está la explicación de su incompetencia, de por qué elección tras elección nunca ha ganado la gubernatura. Más que incompetencia es perversión. * Cualquiera de los diez o mas integrantes de la larga lista de aspirantes del PRI ganaría la gubernatura en 2017, ya lo dijo Alejandro Encinas alguna vez, hasta una vaca ganaría si la colocan como candidata del PRI. El uno de
diciembre 2, 2015

Ninguno de los partidos considerados de oposición disputa realmente el poder al PRI en el Estado de México, nunca lo han hecho y parece que tampoco lo hará en 2017, sólo simulan que lo hacen. Allí está la explicación de su incompetencia, de por qué elección tras elección nunca ha ganado la gubernatura. Más que incompetencia es perversión.

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Cualquiera de los diez o mas integrantes de la larga lista de aspirantes del PRI ganaría la gubernatura en 2017, ya lo dijo Alejandro Encinas alguna vez, hasta una vaca ganaría si la colocan como candidata del PRI. El uno de la lista o el diez, ganaría. Las fortalezas de PRI son muchas y las debilidades de sus adversarios también. La única fuerza que podría modificar ese escenario sería la insurrección ciudadana en la urnas, que la gente más allá de los partidos saliera a votar colectivamente contra el PRI, pero hasta hoy no se ve en el horizonte un catalizador para ello.

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El mayor adversario del PRI para el 2017 en el Estado de México es el propio PRI, nadie más, ni MORENA. Si los diferentes grupos interés no llegarán a un acuerdo, como siempre lo han hecho aquí, entonces sí las probabilidades de un derrota crecerían exponencialmente. Si logran distribuirse el poder entre los grupos, como ha sido su regla, el PRI gobernará otros 6 años, aunque la mayoría de la gente esté que trine.

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Los informes de labores de los gobiernos municipales son cada vez son más inútiles, aburridas y caras ceremonias que a nadie fuera del mundillo político interesa. El mejor informe de un ayuntamiento no está en el discurso o en el boato, sino en la percepción de bienestar de sus gobernados. Si se hiciera un cálculo del dinero de la gente que se ha usado este año para tan pueriles ritos en los 125 municipios la cifra fácilmente superaría 100 millones de pesos, un despilfarro, un desperdicio. 

   

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