El período para el que será designado el próximo Fiscal General del Estado de México podría ser de 9 años y no de 7, sexenio y medio. Aunque si está considerado en la terna, las posibilidades de que el actual procurador se quede son mínimas. Dos factores están en su contra: primero, sus pésimos resultados en la persecución de delito y combate a corrupción y, segundo, su enemistad con el secretario General de Gobierno a quien le dirige la palabra únicamente por obligación y para cuestiones estrictamente de trabajo.
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No hay que perder de vista a Jorge Olvera, podría dar el salto a la nueva fiscalía. Tiene el perfil idóneo, rector de la UAEM, ex director de la Facultad en Derecho y con grados académicos de doctor y maestro; pero sobre todo que es bien visto por jueces y magistrados del Poder Judicial, diputados locales y en los gobiernos estatal y federal. Como nadie es monedita de oro habrá a quien le agrade; pero tiene la estructura intelectual, técnica y política, para colocarlo como uno de los prospectos mas viables, ahora sólo falta que él quiera.
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No hay lugar en la república mexicana donde más corrupción haya que aquí, en el Estado de México. Entre los 32 estados de la república, es el campeón de las tranzas de acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2015 del INEGI. La tasa nacional de incidencia de corrupción es de 30 mil 097 actos de corrupción por cada 100 mil habitantes, pero en el Estado de México es más del doble, 62 mil 160. Aquí es la tierra de los ratas, ratas, ratas. Policía, ministerio público, juzgados, en tramites para abrir una empresa, promover un permiso o pagar una contribución: son los rubros donde más mordidas hay. Somos la vergüenza nacional.
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La Legislatura local implantará seguramente un récord si logra, como se ha propuesto, sacar en el menor tiempo posible un paquete de 21 iniciativas con alto contenido social. El consenso de los partidos es casi unánime. Ya era justo que lo diputados dieran buena noticias a sus representados.
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El sur del estado está muy caliente. La violencia derivada de la lucha contra y entre la delincuencia tiene secuestrada a la sociedad sureña abandonada históricamente. La paz social está rota; la ley del más fuerte, el más malo, se ha impuesto y la actitud del gobierno ha sido casi contemplativa. Pobre sur, sin desarrollo, ni empleos, ni servicios, ni gobierno. Esa es una gran deuda que debería atender Eruviel.


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