No es por joder al vecino, pero si el notario Erasto Martínez cree que ya la libró… ¡está equivocado! Tras su paso por las secretarías de Finanzas y de Infraestructura, parece que dejó muchos esqueletos en el clóset que podrían comprometer no sólo su ya de por sí muy mermada, casi acabada, trayectoria administrativa –porque carrera política nunca tuvo–, sino su seguridad jurídica. Hay un expediente abierto sobre la desincorporación de un extenso y valiosísimo terreno en Nezahualcóyotl (cerca de la zona del nuevo aeropuerto), con un valor catastral superior a mil millones de pesos, pero que se vendió en apenas 150 millones a una firma de origen portugués. El asunto es muy, pero muy delicado, y tocará darle seguimiento nada menos que al probable próximo secretario de Infraestructura, Enrique Jacob, quien no olvida cómo el grupo que se va deliberadamente hizo que su hijo perdiera la elección en Naucalpan.
*
Pero eso no es todo; los apuros de Erasto son muchos. Tendrá que entregar cuentas claras a la nueva administración de cómo fue que toda la alta burocracia que colocó en la Secretaría de Finanzas terminó millonaria. No hay uno solo de los funcionarios que le rendían cuentas que no haya aumentado exponencialmente su patrimonio. Se compraron casas de descanso en Valle de Bravo, Ixtapan de la Sal, Acapulco, Mérida, Malinalco y hasta en el extranjero. Al menos un par de sus cercanos colaboradores abrieron cuentas off shore en paraísos fiscales del Caribe. Fueron voraces.
*
Si le sirve de consuelo a Erasto, no es el único que podría terminar con problemas legales: Carlos Aguilar es otro con severos problemas para comprobar el origen “lícito” de todo lo que tiene. En el Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, hay un boquete de al menos 183 millones de pesos que no ha sido justificado debidamente. Se trata de contratos de servicios cobrados con sobreprecios de hasta mil por ciento, dados a empresas propiedad de amigos cercanos a Aguilar, quien habría pedido –ordenado– a la directora del sistema, Lula Orive, que se los asignara sin cuestionamiento alguno.
*
La gente que llegó de Ecatepec a Toluca hace seis años resultó buenísima para la lana. Salvo honrosas excepciones, casi no se salva ni uno: se van con las alforjas llenas. En su partida son como los nopales… cada vez se les encuentran más y más propiedades. Muchos llegaron con una mano atrás y otra adelante y se retiran como nuevos ricos. Ahora que se van deberían regresar… ¡pero lo que se llevaron!
*
Peloncitos en fuga: los dos calvos más apegados a Eruviel, Isidro Pastor y Aarón Urbina, tuvieron muy mal final. Ambos quisieron pasarse de listos y el sistema los aplastó. Quién sabe dónde estén, pero es un hecho que ambos tendrán que aprender a tejer, pues les vienen seis años en las filas del desempleo político.


Síguenos