Se paraliza la morgue de Gaza tras ataques

La cantidad de cuerpos que ha tenido que recibir en la morgue del Hospital Shifa de Ciudad de Gaza ha dejado a Musa Hassan paralizado por la angustia. “He llevado cientos de cuerpos a la morgue”, dio Hassan, de 42 años, vestido con un mameluco azul y botas largas de goma negra. “Al principio, me entristecía por cada cuerpo que llevaba a los refrigeradores pero, después de transportar tantos, se ha vuelto algo normal. He llevado cuerpos destrozados por misiles y proyectiles de tanques: niños, mujeres, ancianos y militantes”. Más de 1.200 palestinos, en su mayoría civiles, han muerto en
julio 30, 2014

La cantidad de cuerpos que ha tenido que recibir en la morgue del Hospital Shifa de Ciudad de Gaza ha dejado a Musa Hassan paralizado por la angustia.

“He llevado cientos de cuerpos a la morgue”, dio Hassan, de 42 años, vestido con un mameluco azul y botas largas de goma negra. “Al principio, me entristecía por cada cuerpo que llevaba a los refrigeradores pero, después de transportar tantos, se ha vuelto algo normal. He llevado cuerpos destrozados por misiles y proyectiles de tanques: niños, mujeres, ancianos y militantes”.

Más de 1.200 palestinos, en su mayoría civiles, han muerto en 23 días de combates entre el ejército israelí y el grupo Hamas que controla Gaza, donde 1,8 millones de personas viven en una zona de 140 millas cuadradas (363 kilómetros cuadrados) del tamaño de Detroit.

Las municiones israelíes disparadas desde el aire y el mar contra puntos del territorio han causado un enorme daño, arrasando viviendas y comercios donde el hedor de carne en descomposición ahora se filtra entre los escombros. Los bombardeos también han obligado a por lo menos 200.000 personas a huir de sus hogares, dice Naciones Unidas. Además de las víctimas fatales, los ataques causaron heridas a más de 7.000 personas, según el funcionario del Ministerio de Salud de Gaza, Ashraf al-Qedra.

Las escuelas, los centros médicos, las mezquitas, los parques, una central eléctrica y las instalaciones de agua y cloacas también han sido alcanzados desde que se lanzó la ofensiva el 8 de julio, declaró en una entrevista el ministro palestino de Vivienda y Obras Públicas, Mofeed al-Hasayna. Calcula que los daños ascienden a US$3.000 millones.

Zonas residenciales

Israel dijo que había iniciado la ofensiva como respuesta al fuego de cohetes desde Gaza. Más tarde amplió sus objetivos para destruir docenas de túneles que excavan los militantes para infiltrarse en el territorio israelí. En el bando israelí, han muerto 53 soldados y tres civiles.

El grupo Hamas es considerado una organización terrorista por los Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, que lo acusa de poner en peligro deliberadamente a los civiles palestinos al operar dentro de zonas residenciales. Los militantes han disparado casi 3.000 cohetes y morteros durante el conflicto, informó el ejército israelí.

“Las bajas civiles son algo trágicamente inevitable por la sistemática explotación que hace Hamas de la población civil local”, señaló el capitán Eytan Buchman, portavoz militar, en un correo electrónico. El ejército de Israel “toma medidas sin precedentes para evitar el daño a los civiles, entre otras la vigilancia aérea en tiempo real, la distribución de volantes y las advertencias previas a los ataques puntuales”, agregó.

El Hospital Shifa, el más grande de Gaza y uno de los seis que todavía funcionan después de los ataques israelíes, está en la línea de frente de la guerra. El funcionamiento de la institución tambalea ante las grandes presiones a que lo someten la escasez de medicamentos, equipos y camas y los frecuentes cortes eléctricos, dijo Bassem Na'eem, ex ministro de Salud que se desempeña como jefe de relaciones exteriores de Hamas.

“La Franja de Gaza vive una verdadera catástrofe médica”, declaró Na'eem en una entrevista. “Es la primera vez que nuestros pabellones están tan llenos. Los cortes eléctricos afectan los aparatos médicos y los sistemas de respiración electrónicos. La escasez de combustible significa que los generadores no pueden funcionar”.

Muchos empleados del Shifa rara vez vuelven a su casa y duermen cuando pueden porque se los necesita en las salas y los quirófanos… o porque es demasiado peligroso salir de allí.

(Con información de Bloomberg)

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