Se recrudece la violencia del crimen organizado en “Tierra caliente”

El sexenio de Enrique Peña Nieto será recordado por la sangrienta disputa que mantienen cuatro grupos criminales: Los Rojos y Guerreros Unidos -escisiones del Cártel de los Beltrán Leyva- así como La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, por el control de los estados de México, Michoacán y Guerrero.

En los últimos cuatro meses la violencia y la inseguridad se han agravado en dichos estados, en el caso del Estado de México hemos visto como el pueblo mágico de Valle de Bravo, uno de los principales destinos turísticos de la entidad mexiquense se vio azotado por una ola de secuestros, en el Valle de México son constantes las muertes relacionadas con el crimen organizado.

Pero el caso más grave es el asesinato de 22 civiles, presuntos secuestradores de acuerdo con la Procuraduría General de la República (PGR), a manos de integrantes del Ejército apostados en el municipio de Tlatlaya.

Los habitantes de todos los municipios mexiquenses se han convertido en víctimas de una disputa por el control de plazas para la distribución y producción de drogas, así como la ejecución de extorsiones, plagios y cobros de piso.
Guerrero también ha sido un blanco de la violencia, los días 26 y 27 de septiembre, en Iguala, Guerrero, seis personas fueron abatidas por policías municipales y un grupo armado, además de que desaparecieron 43 alumnos de la Normal de Ayotzinapa.
La denominada zona caliente, es decir, los límites del Estado de México, con Michoacán y Guerrero, es la que más ha padecido el embate del crimen organizado, en los municipios de Luvianos, Tlatlaya y Amatepec, los enfrentamientos entre bandas rivales, y de estas contra fuerzas militares y federales son una constante.

En el mes de agosto, la muerte de un menor de 12 años, hijo del periodista Indalecio Benítez, murió luego de que personas armadas los atacaron a balazos cuando llegaban a su domicilio, en el municipio de Luvianos.

Tras esta agresión en las redes sociales, los internautas condenaron el asesinato del menor Juan Diego Benítez Benítez, y exigieron una investigación sobre los hechos; pero al momento no se sabe nada de los responsables, mientras que el periodista abandonó Luvianos.

Hechos como este se viven a diario en la entidad mexiquense y han puesto en entre dicho la actuación de las autoridades estatales y federales, sobre todo después de la matanza de los 22 civiles en Tlatlaya, donde la primera versión del Ejército fue que se trató de un enfrentamiento, pero este viernes el procurador Jesús Murillo Karam informó que los militares “remataron” a 8 de los civiles con armas de los que ya habían muerto previamente.

Tras conocerse los hechos, el gobernador del estado, Eruviel Ávila felicitó al Ejército por su actuación, en días pasados informó que la investigación la realizaba la PGR y que su administración no hablaría más del tema.

 (Con información del diario Reforma)

 

 

 (Con información del diario Reforma)