Skip to content Skip to footer

El Señor del Prendimiento, una fe que se renueva a finales de diciembre en Toluca

El Señor del Prendimiento recibe visitas durante todo el año como agradecimiento a los favores recibidos; se trata de un culto que va creciendo

El Señor del Prendimiento es el cristo de los inocentes; motivo para que decenas de peregrinos procedentes de diversos lugares del Estado de México y del país visiten San Felipe Tlalmimilolpan cada 28 de diciembre.

No te pierdas: ¿Por qué se celebra el Día de los Inocentes?

Origen de la escultura

El origen de esta escultura religiosa tiene diversas versiones. María Esther Mejía señala que fueron Cristóbal Mejía y Juana Mónica Mulia Manjarrez quienes hacia 1840 mandaron a hacer una escultura de Jesús Nazareno con el tronco de un árbol en cuya sombra Juana Mónica pudo esconderse del robo de unos ladrones sin ser vista, de acuerdo con el color de la fe –página que aborda las diferentes devociones de los pueblos originarios.

La escultura pasó de la casa de la familia a una capilla construida al lado de la Parroquia de San Felipe. Al final, luego de ser heredada, dicha capilla fue entregada a la iglesia entre 1915 y 1920.

Esta misma página menciona que “anteriormente, cada 28 de mes, el Señor del Prendimiento era bajado de su altar y tras el cambio de túnica se realizaba una misa en su honor; pero debido a la antigüedad y al deterioro que sufría la imagen, se optó por solo hacer el cambio de túnica y subirla de nuevo al altar. Sólo permanecería abajo el 28 de diciembre, día de su fiesta, y el Jueves Santo día que se realiza el `Prendimiento del Señor´.

Señor del Prendimiento ubicado en San Felipe Tlalmimilolpan. Fotos: Daniel Rodríguez

Esta costumbre consiste en que el joven que interpreta a Malco en el Vía Crucis Viviente de San Felipe entra a la capilla y ata las manos del Señor del Prendimiento. Le coloca un venda en la cabeza para representar el momento del arresto de Cristo en el Huerto de Getsemaní y las burlas de los soldados que le vendaron los ojos y lo abofetearon.”

Daniel Rodríguez, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Autónoma del Estado de México explicó, a propósito de esta fiesta que esta celebración congrega a otros municipios como Metepec, Calimaya, Zinacantepec, y que en la capilla se resguardan las túnicas donde se colocan los milagros que el señor del Prendimiento hace a las personas.

Celebración en San Felipe Tlalmimilolpan

Daniel Rodríguez, quien además desarrolla –como parte de la Red de Divulgadores de la Cultura y la Ciencia– el proyecto Construyendo la historia, narró una historia asociada al Señor del Prendimiento, en la que un hombre de San Lucas Tunco fue encarcelado injustamente y liberado por un hombre desconocido que le da indicaciones para encontrarse. El hombre liberado, al llegar a la ubicación aún con los grilletes puestos en los pies, descubre que el físico de la escultura es la misma que la del hombre que lo liberó y en ese momento los grilletes se abren y caen milagrosamente.

Parte de a celebración consiste en cantarle las mañanitas a la imagen durante la noche del 27 de diciembre y la madrugada y mañana del 28. Asimismo, los vecinos de la comunidad elaboran alimentos y brindan sus casas a los peregrinos.

Aunque no se llevó a cabo la celebración de forma masiva por el covid-19, en esta ocasión sí llegaron peregrinos; se realizó una misa al aire libre y se hará la procesión en una ruta recortada.

Para Daniel Rodríguez, la comunidad de San Felipe tiene gran apego por esta advocación, existe una gran cantidad de túnicas con milagros. El Señor del Prendimiento recibe visitas durante todo el año como agradecimiento a los favores recibidos; se trata de un culto que va creciendo.

San Felipe Tlamimilolpan es célebre por varias causas, como la comida y la bebida –especialmente el pulque–. Daniel considera que es una delegación con historia que vale la pena conocer.

Esta misma acción la repite el interprete de Malco en todas las casas y altares donde haya una imagen del Señor del Prendimiento. Tras los oficios propios del Viernes Santo, el Señor del Prendimiento regresa nuevamente a su altar.