Es indudable la gran presencia que ha tomado la tecnología actualmente en nuestros comportamientos sociales. Acciones que pensábamos se quedarían aisladas exclusivamente para una maquinaria pesada o en laboratorios de ciencias, ahora pueden acompañarnos a través de un pequeño “smartphone”.
Resulta arriesgado decir que la vida no sería igual sin tecnología, pero hay que reconocerlo, nuestra rutina promedio ha sido permeada por el uso de gadgets y aplicaciones que han hecho de nuestra vida un paradigma relativo de neo comodidad. Las aplicaciones que nos “facilitan” nuestra vida diaria van desde leer el periódico hasta seguir una rutina de ejercicio o “enarmonaos de alguien” en un solo instante.
Los beneficios amorosos también han dado un giro de 360 grados; diez años atrás buscábamos “ligar” en algún sitio de encuentro, en la actualidad podemos hacerlo con sólo un clic, desde la comodidad de nuestro escritorio. Incluso la complicidad, el entendimiento, la convivencia y la pasión han evolucionado y reemplazado algunas concepciones que teníamos del amor convencional.
En este sentido, las lógicas del amor y el sexo entre personas de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Travestí, Transexual Transgénero e Intersexul (LGBTTTI) por medio del uso de las redes sociales y las aplicaciones de ligue han logrado tener mayor éxito, en comparación que las de los heterosexuales.
Basta con ver el número de usuarios registrados en las aplicaciones dirigidas para el público gay: “Grindr”, “Man Hunt” y “Bender”. La primera y la más exitosa tiene más de siete millones de usuarios registrados en 192 países, en tanto que la segunda cuenta con más de cuatro millones de personas que hacen uso de sus servicios. Su éxito radica en su practicidad. Sólo hay que registrarse, subir una foto, escribir una descripción y acceder al catálogo sexual que se ofrece.
La variedad del menú y la impersonalidad de la mayoría de los perfiles que se pueden encontrar en cada uno de estos sitios web, derivan en una receta sencilla que consta de dos elementos: la cosificación del cuerpo y el reflejo del estigma social sobre la población LGBT.
Desde tiempos históricos, donde activistas comenzaron la lucha por la visibilidad gay, también se exigía un derecho de plenitud a la libertad sexual; la discriminación de la sociedad orillaba a las personas homosexuales a “refugiarse” en guetos donde se pudiera explotar el deseo sexual, sin ataduras. Los guetos permanecen no sólo en los bares y los “cuartos oscuros”, también están en las redes sociales. La “libertad” conseguida para ejercer la sexualidad nos ha delegado a la clandestinidad de los encuentros fugaces; en contraparte la eliminación de los prejuicios ha provocado que resulte más fácil que dos gays o lesbianas puedan tener sexo sin conocerse, a diferencia de la mayoría de los heterosexuales, donde prevalecen los modelos morales del qué dirán.
La clandestinidad juega como cómplice principal en cada uno de los encuentros donde se busca el placer per se, como forma de autorrealización y reafirmación de la orientación sexual, frente a la homofobia expresada en las calles, las instituciones y los hogares.
Las aplicaciones de ligue se convierten así en fuerza catalizadora de la expresión de la libertad sexual, donde no importan los rostros sino la satisfacción alcanzada de lo que queremos y buscamos. Pero, ojo, no todo lo que brilla en “Man Hunt” es oro, este tipo de relaciones entre avatares puede sufrir consecuencias y riesgos personales.
El principal riesgo radica en la inseguridad que conlleva tener una relación con alguien que sólo sabemos que existe en una realidad virtual. No sabemos quién está al otro lado del monitor. Nunca sabrás a quién conocerás a primera vista, si su foto es real, si tiene buenas intenciones, si sólo busca jugar contigo, desconocemos su historia de vida, así como su salud sexual.
Y con esto, no queremos decirte que sea malo abrir tu cuenta en “Grindr” y aventurarte al mundo del placer erótico, sin embargo, es necesario tomar ciertos consejos para que todo sea positivo para ti. Avisa de algún encuentro que tengas a alguien de confianza; lleva condones y cuida tu salud sexual; revisa bien los perfiles que creas son confiables; trata de entablar una conversación antes de verte con cualquier desconocido, busca citarte en lugares públicos. Recuerda siempre esto: si no te gusta algo, no tienes necesidad u obligación de hacer lo que te digan. Los riesgos son muchos, desde el contagio de ITS hasta ser víctimas de alguna agresión sexual u homofóbica o delito.
El amor y el ligue seguirán cambiando con el uso de la tecnología, lo que no es mutable, ni negociable es que cuides tu sexualidad de manera responsable, sin exponer tu vida o integridad. Si crees estar preparado para esta aventura sexual, no te reprimas.
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