Silencios Estereofónicos  Hace «Chiras pelas» Raúl López Camacho, con glosa lúdica de antier en la FILPM

“Mucha gente se fue y muchos juegos no volvieron más. Ya no hubo temores a historias nocturnas, a húngaras raras, a sombras del mal. Y ya no hubo tampoco, ¡y qué lágrima, caray!, el salto de gusto cuando esa querida voz nos llamaba a merendar desde la vieja cocina, que tenía además de adobes y jarritos un chingo de amor. No más dichos, mis queridas muñequitas de trapo, ni luchas, ni ganador, ni el temblor bien escondido en una lid de honor. Ya no más barrancas, campitos, el viejo lar. ¿Dónde chingados quedarán aquellos paisajes calmados, que inspiraban a jugar?”.
febrero 24, 2019

“Mucha gente se fue y muchos juegos no volvieron más. Ya no hubo temores a historias nocturnas, a húngaras raras, a sombras del mal. Y ya no hubo tampoco, ¡y qué lágrima, caray!, el salto de gusto cuando esa querida voz nos llamaba a merendar desde la vieja cocina, que tenía además de adobes y jarritos un chingo de amor. No más dichos, mis queridas muñequitas de trapo, ni luchas, ni ganador, ni el temblor bien escondido en una lid de honor. Ya no más barrancas, campitos, el viejo lar. ¿Dónde chingados quedarán aquellos paisajes calmados, que inspiraban a jugar?”.

Así, con mucha, mucha nostalgia cargada a cuestas, con grisácea mirada perdida en el nublado frío cielo de Toluca, añora el profesor normalista, abogado, maestro en Estudios para la paz y el desarrollo y narrador nato, Raúl López Camacho, sobre aquellas formas de (con) vivir en la segunda mitad del siglo XX, donde jugar era un mental e imaginativo acto acrobático, cuyo divertimento no costaba prácticamente nada.

Eran genuinos e ingeniosos juegos para la clase baja, para la clase trabajadora, ésa que no poseía los dineros suficientes para adquirir juguetes de empresas transnacionales que poco dejaron a la imaginación, asevera nuestro entrevistado con motivo de la reedición de su libro de 1983, “Los juegos que jugamos”, editado por el gobierno municipal del alcalde de Toluca, Jaime Almazán Delgado, el cual sale ahora del horno del Fondo Editorial del Estado de México (FOEM), con el chabacano título “Chiras pelas. Una glosa lúdica de antier”.

“Hago notar que no hay invento ni ficción, así que el mérito es para las y los inventores  de juegos: las chavitas y los chavos de antier, y que el escenario es el pueblote llamado Toluca de los años 1946 a 1956, más o menos. La circunscripción es Toluca, empero puede ser cualquier otro ámbito espacial y temporal: agreguen y quiten juegos de su localidad, y de cualquier parte de la República mexicana y por ahí vamos”, reiteró el autor de uno de los libros más queridos para la afición del equipo de Los Diablos Rojos del Toluca, “El gol que desnuda”.

López Camacho toma un poco de aire lentamente, tal y como lo hace un hombre de 77 años de edad, para entonar “Espinita” de Nico Jiménez: “Eres como una espinita/ que se me ha clavado en el corazón,/ yo quisiera haberte sido infiel…”, para quedar con nudo en entorpecida garganta de tan pesado recuerdo. Desea que las nuevas generaciones vuelvan a jugar trompo, canicas, tapas, yoyo, balero y tantos, tantos juegos que se van difuminando con la ignorancia, el desdén, el olvido.

 

 

“Cambiaste. Como cambió tu ciudad y tu vida, y tus cosas y tu ser. Y vino el ‘progreso’ y ¿mejoraste tú? Y ahora qué darías, cuando en un negro día y con tu alma hasta el suelo, una canica rodando, ¡tu tirito!, llegara a tus pies, y al tomarla porosa, quicada, olvidada, otra vez como antes volverías a tirarla con fe. Y al colocarla como antier, en la bolsa del corazón, éste latiera tan fuerte de nuevo. Y de nuevo la ronchita. Y con todo, a empezar de nuevo”, concluyó.

Para el literato metepequense Marco Aurelio Chávezmaya, “Chiras pelas” es la expresión para que el tirito caniquero golpee sólo a otra canica, no a dos ni a tres, a una y, además, es parte del nombre que titula a este libro, “Chiras pelas. Una glosa lúdica de antier” compendia relatos infantiles y juveniles que practicaban, y practican, los niños, niñas y adolescentes en las calles de los pueblos y ciudades de México.

“Los juegos evocados van desde los acompañados por cánticos, rimas u juegos de palabras que incitan en la mente el ejercicio mnemotécnico, hasta aquellos de vitalidad física. Esta remembranza, en ocasiones melancólica, tiene la involuntaria intención de inducir en las almas jóvenes la práctica de estos juegos que forman parte esencial de la cultura e identidad del mexicano”, agregó el miembro del Fondo Editorial del Estado de México (FOEM), quien presentó al narrador toluqueño Raúl López Camacho en la zona mexiquense de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM).

Su #ServibaryAmigo #DandyperoPunk #ElCinicoMayor, como el autor Raúl López Camacho, señalamos enfáticos: “Bien, ya urge jugar. Tercera llamada. Tercera. Al fondo aparece una vieja casona, los callejeros vendedores de dulces… la mágica escenografía que leerás… Comeeenzamos…”.

 

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