Nostalgia de la luz
Una decena de relatos breves circunscribe “Nostalgia de la luz”, antología publicada originalmente en 1996 y que Tusquets recuperó en 2003 –tras que Mario González Suárez obtuviera premios bastante respetables, como los Nacionales de Literatura “Gilberto Owen” y José Fuentes Mares, así como el Internacional de relato Emecé/Zoetrope.
Los cuentos incluidos viajan y zigzaguean a través de dos cardinales líneas argumentales: por una parte, nos enfrentamos a situaciones mitológicas que recuperan la cosmovisión de clanes que se nos antojan milenarios, arquetípicos; por otra, tenemos figuras que parecen emanar de escenarios cotidianos para trasladarse al mundo de lo fantástico.
En el suplemento “La Jornada Semanal” se subraya que “estamos frente a una verdadera galería de personajes ‘sui generis’, atípicos, excéntricos, que enfrentan situaciones inéditas, extrañas, que escapan a nuestra lógica cotidiana”, y los editores arguyen que este libro “nos revela un reino imaginario real e irracional. No sólo crea un pueblo, sino su origen, sus leyendas y hurga en su asombro y rebeldía ante un Dios aterrador por inexplicable”; cierto: los personajes se nos revelan tan herméticos, intrínsecos y heterodoxos que no podemos aprehenderlos, se nos escurren de la mirada y nos dejan impertérritos, inconmovibles. Concuerdo con Domínguez Michael, quien, al hablar de la obra de este autor, afirma que no hay otro soporte más que “una prosa casi intachable”, pues la imaginación de González Suárez “dista de ser sobresaliente”; lo rescatable está en el “cuidado que pone en la prosa como única forma de recuperar, valga el tópico, el tiempo perdido”.


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