Cánones subversivos
Es imposible no rendirse y sentirse avasallado por la pasión con la que Gonzalo Celorio describe su relación con los libros, con la literatura, con los exiliados españoles, con García Márquez, Cortázar, Villaurrutia, Carpentier, Nervo, Fuentes y O’Gorman (bueno, a fuer de ser sincero, ni Gabo ni Carlos Fuentes me mueven a la admiración con la que habla este escritor; sin embargo, el ímpetu con el que diserta sobre ellos invita a, por lo menos, intentar algún día releerlos: igual y cambia uno de parecer) en su libro “Cánones subversivos”, recopilación de nueve sugerentes ensayos.
Edgardo Dobry dice que en los presentes textos se halla un “tono sereno, conversado, tejido de fino sentido del humor, que conforma la seductora sustancia de estas páginas”: un viaje por su vida, desde que, muy joven, descubrió los libros –primero hagiográficos, más tarde seculares, finalmente universales– en la progenitora casa, hasta la época en que participó activamente en la vida cultural y universitaria, siendo estudiante y profesor en la máxima casa de estudios nacional, o director del Fondo de Cultura Económica. Y, entre ambos frontispicios, su relación y la revelación que le significaron las letras de García Márquez y Carpentier con lo “real maravilloso”; la concienzuda lectura que Cortázar realizaba de los libros que componían su biblioteca; la importancia de los Contemporáneos para la vida nacional, a través de Villaurrutia y Nervo; la riqueza histórica del gran maestro O’Gorman…
Subversivos y seductores ensayos que realmente con convocan a profundizar lo analizado, y reencontrarnos con los autores citados.


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