A vuelta de rueda tras la muerte
Ricardo Vigueras, profesor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, avecindado en dicha localidad desde hace casi dos décadas, presenta un libro de ficción tan fidedigno que pocos lograrán leerlo sin sentir escalofríos: “A vuelta de rueda tras la muerte”.
Esta obra bien podría leerse como una novela, pues cada relato se circunscribe a algún taxista del sitio Moridero: Pocamadre, Elvispresli, el Cuacua, Zebulón, Víctor y Blasillo… conductores y testigos que viven la terrible desolación, la crueldad extrema de un punto del orbe que muchos consideraban “la ciudad más peligrosa del mundo”; aunque, cabe señalar, la gran protagonista es –así como en “La región más transparente”– la metrópoli, Ciudad Juárez: sus calles, sus pobladores, las costumbres –heredadas o generadas a partir de la ascensión de la criminalidad–, se elevan por sobre todo y sobre todos, como un enorme lienzo, efigie cruda de un submundo descomunal.
La cotidianidad descrita en “A vuelta de rueda…” (acaecida entre 2008 y 2012) nos remite a una terrible –quizá la peor– época de esta fronteriza urbe, pues justo revela la confrontación, el asesinato, la violación, provocada por la disputa de los cárteles de la droga por esta norteña plaza, amén del intento de la policía federal y el ejército por “erradicar” tales estragos.
La visión de Vigueras, a veces impregnada de humor, a ratos con tintes eróticos, destellos de dolor y frustración, es fidedigna, como ya mencioné, mas no logra solvencia en cuanto a la narración: su estilo no es tan atrayente, aunque su lectura es ágil. Es una obra amena, sin gran proyección.


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