Oryx y Crake
Un relato estremecedor, impactante, “comparable a ‘La naranja mecánica’ y ‘Un mundo feliz’”, como bien se observa en las “Kirkus Reviews”: “Oryx y Crake”, de Margaret Atwood –una de las mejores escritoras vivas del planeta, injustamente vilipendiada por la Academia sueca y su premiecillo–, es una novela con grandes tintes poéticos, en donde se hace una aproximación crítica a los avances de la tecnología, de la medicina, y de la manipulación y comercialización de la sociedad; un apocalíptico futuro que se va tan posible que nos pone la piel de gallina. No en balde “The Independent Magazine” anotó que “’Oryx y Crake’ es una novela de la mejor Atwood: oscura, tajante, salpicada de bromas escabrosas y de destellos de pura poesía. Su mundo feliz gloriosamente imaginativo resulta aún más escalofriante por lo que tiene de espejo de nuestra vida actual”.
El protagonista, Hombre de las Nieves, parece ser el último hombre sobre la faz del planeta: rodeado de extrañas criaturas híbridas, más tarde nos enteramos que vive cerca de un grupo de “humanoides” llamados “crakers”, quienes lo asedian con preguntas sobre lo que “existía antes”. Conforme se desarrolla la trama, nos enteramos cómo fueron creados estos entes, y de por qué la humanidad entera se fue al estercolero.
Esta novela estuvo en la contienda para obtener el Man Booker Prize y el Orange Prize; desconozco cuál sea el libro que ganó sendos premios, pero dudo que sea tan bueno y atrayente como “Oryx y Crake”; seguramente los críticos siguen pensando que, por ser una obra de ficción especulativa, carece de los méritos suficientes para incorporarse a la “gran” literatura. Ilusos.


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