Suecia da por cerrado el caso Olof Palme 34 años después del asesinato

La investigación ha estado rodeada de escándalos e incompetencia desde la misma noche del asesinato.
junio 10, 2020

Suecia da por cerrado uno de los capítulos más oscuros y polémicos de su historia: el asesinato del primer ministro Olof Palme, abatido una fría noche de febrero de 1986 en el centro de Estocolmo, cuando volvía del cine con su mujer.

Información de la agencia Euronews explica que luego de más de tres décadas, el fiscal ha cerrado el caso, dando por buena la teoría de que el responsable del magnicidio fue Stig Engström, un publicista muerto en el año 2000 al que se bautizó como el «hombre de Skandia”

Engström, era un diseñador gráfico, quien trabajaba en la compañía de seguros Skandia, cuyas oficinas centrales están ubicadas cerca del lugar del crimen y quien fue uno de los 20 testigos del homicidio.

El Fiscal Jefe, Krister Petersson, reconoce su impotencia: «Han pasado más de 34 años desde el asesinato y varios testigos han muerto o son muy viejos. Los testimonios no mejoran con el tiempo. Y el centro forense dice que ya no será posible relacionar un arma con la escena del crimen».

La investigación ha estado rodeada de escándalos e incompetencia desde la misma noche del asesinato.

La relevancia internacional de Palme hizo que su muerte se atribuyera al PKK kurdo, a los servicios secretos sudafricanos y hasta a una conspiración de círculos policiales de extrema derecha.

El caso se cierra con un único condenado, un pequeño delincuente absuelto a los pocos meses por falta de pruebas. Sin embargo, el misterio en torno a este crimen, que sacudió al pueblo sueco, todavía sigue vivo.

Olof Palme fue asesinado mientras caminaba por la calle más transitada de Estocolmo, tras salir de un cine junto a su esposa Lisbet. La pareja no estaba acompañada por guardaespaldas pues Palme insistía en llevar una vida lo más normal posible por lo que esa noche, al igual que en muchas otras ocasiones, había prescindido de la protección policial.

De acuerdo con la BBC, alrededor de las 23:21 horas un hombre se les acercó por detrás, disparó varios tiros por la espalda a quemarropa.

El primer ministro cayó al suelo fulminado al instante.
Su asesinato causó un gran trauma en la sociedad sueca que derivó en la formulación de decenas de teorías sobre lo ocurrido. Esta obsesión colectiva recibió el nombre de Palmes sjukdom o la enfermedad Palme.

Durante las investigaciones tras su muerte las autoridades realizaron unos 10.000 interrogatorios y desde entonces 134 personas se han atribuido la responsabilidad por el asesinato.

Además, el homicidio de Palme tuvo gran repercusión pues, más allá de las condiciones trágicas en las que murió, este primer ministro sueco había dejado un legado tanto por sus políticas progresistas como por sus valientes posturas en política exterior, ya que en plena Guerra Fría se atrevía a plantar cara tanto a Estados Unidos como a la Unión Soviética.

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