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¿Termina la pandemia, nuestra epidemia o la covid-19?

¿Termina la pandemia, nuestra epidemia o la covid-19?

Todo mundo encontró información que se correspondiera con su opinión del tema. Sobre todo en redes sociales

La respuesta es: no se acaba la enfermedad, aunque quizá la pandemia sí. Hay que ver los detalles. Estamos a unos meses de cumplir dos años de la pandemia de covid-19 en el mundo. Recordemos que a finales de 2019 es cuando se presentaron los primeros casos en Wuhan, China. De ahí, un brote epidémico se extendió por el mundo en cosa de dos o tres meses, por lo cual se declaró la existencia de una pandemia. Ahora, hace algunas semanas ciertas declaraciones relacionadas con la Organización Mundial de la Salud (OMS) fueron interpretadas en el sentido de que la pandemia estaba llegando a su fin. Específicamente muchos medios de comunicación reprodujeron las declaraciones de la responsable de Salud Pública de la OMS, María Neira, quien señaló que dos años es un “tiempo razonable” para la duración de la pandemia de COVID-19. Esta información hay que tomarla con mucho cuidado.

Si una cosa ha quedado clara durante estos meses de pandemia es que el manejo de información ha sido un factor central, tanto en el control de los casos, como en el tratamiento de los mismos, los decesos y la vacunación. La información corrió en muchos sentidos desde las primeras semanas: cundieron los rumores, las teorías conspiratorias, los “consejos” para prevenir, tratar o curar. En pocas palabras, todo mundo encontró información que se correspondiera con su opinión del tema. Sobre todo en redes sociales, lo mismo había publicaciones que reforzaban la creencia de que el virus no existía y que era un invento del gobierno o de las potencias del mundo; había también versiones circulando en el sentido de que personajes siniestros esparcían el virus por las noches; y para los que creían que se trataba de un artilugio chino para dominar el mundo, había información sobre la creación del virus en un laboratorio y su deliberada siembra en lugares estratégicos. 

En fin, hubo todo tipo de narrativas circulando por la internet, la radio, la tv, los teléfonos celulares y de boca en boca. La viralidad de la información siempre estuvo a la par del comportamiento del SARS-CoV-2. Este comportamiento informativo nos mostró con toda claridad la manera en la que opera el llamado “sesgo de confirmación”, ese peculiar fenómeno consistente en que solemos buscar, difundir e interpretar información que confirma las creencias que ya teníamos sobre X tema.

Hoy la información que todos estamos buscando es la que nos diga cuándo va a terminar todo esto. Por esa razón las palabras pronunciadas por la gente de la OMS, sumadas a la evidente baja en el ritmo de contagios, a la apertura de escuelas, de actividades económicas de todo tipo y al hartazgo en medidas de mitigación de contagios, propician que se interprete lo dicho en el sentido de que estamos llegando al final de la pandemia.


Pero hay que tomar las cosas con un poco más de reserva. La evidencia científica que se ha publicado en todo este tiempo en el que hemos convivido con el virus SARS-CoV-2 indica que el virus ha venido mutando, que sus distintas “versiones” circularán todavía por el mundo durante un rato más, que habrá todavía muchos casos, que las precauciones (como el uso de cubrebocas, la ventilación de espacios y la distancia social voluntaria) deben mantenerse y que la vacunación sí reduce el riesgo de covid grave. 

Si alguien espera que un día se declare oficialmente que hemos erradicado al virus, eso no va a ocurrir pronto. Podrá, paulatinamente, anunciarse que se tiene bajo control la epidemia en algunos países y que, por tanto, ya no es tan pertinente hablar de pandemia. En la medida que la vacunación avance en todo el mundo podrán reducirse los contagios, despresurizar los sistemas de salud, disminuirse los decesos y eso se llama tener control sobre la epidemia. No significa lo mismo que terminar con el virus y la enfermedad que causa.

Se le llama epidemia a esa circunstancia en la que una enfermedad se presenta de manera simultánea en un gran número de personas; y se llama pandemia cuando esa simultaneidad se presenta en varios países a la vez, en distintas latitudes. Entonces, la enfermedad va a seguirse presentando, quizá en menor número cada vez, y comenzaremos a ver que algunos países anuncian una reducción significativa. Por citar solo un ejemplo, esta semana España ha reportado que llegó a un nivel no visto sino cuando empezaba su brote epidémico: 91 casos por cada 100 mil habitantes. Ello está directamente relacionado con haber vacunado ya a 75% de toda su población.

En México apenas estamos acercándonos al 50% de población vacunada. En un par de meses los que faltarán sólo serán los niños. Cuando iniciemos el 2022 un gran número de países habrá conseguido controlar la epidemia entre sus habitantes, lo cual significa solamente tener forma de atender adecuadamente los cada vez menos enfermos que se presenten. Sin embargo, hay mucha gente, en todas partes del mundo, que no ha recibido la vacuna, sea porque no quiso, o porque en su país no tiene acceso a las vacunas. Sabemos que los países “ricos” tienen más vacunas de las que necesitan, en tanto que muchas otras naciones apenas y han podido vacunar a algunos de sus habitantes. Mientras haya gente sin vacuna en el mundo, será difícil hablar del fin de la epidemia, porque los contagios pueden seguir y la circulación del virus, aunque restringida cada vez más, seguirá presentándose.

En suma, los indicadores apuntan a que el pico de la ola ocasionada por la variante Delta (la más agresiva en lo que va de la pandemia) ya quedó atrás y la tendencia es a la baja. Pero ni el virus va a desaparecer, ni toda la población está vacunada, así que la enfermedad seguirá afectando a muchas personas (se espera que cada vez menos o con cuadros menos severos), pero no de manera simultánea, por ello se dejara de usar la palabra pandemia, pero los brotes epidémicos pueden seguirse presentando durante varios años en distintas latitudes.

Si no se ha vacunado, hágalo; si no quiere contraer el virus, mantenga las medidas de higiene indicadas; si no quiere enfermar gravemente, manténgase saludable. Cuídese usted y a los suyos, que el virus seguirá existiendo y circulando, los casos de enfermedad pueden ser cada vez menos, pero seguirán presentándose. Con suerte, llegará un punto el próximo año en el que las autoridades de salud digan tenemos “sólo 50 casos por cada 100 mil habitantes”, sí, pero uno de esos 50 puede ser usted. No baje la guardia.