Diversas voces, entre ellas Alfa, advirtieron desde los inicios del actual gobierno, que sus propuestas pecaban de falta de sustento sobre cómo se daría el progreso del país y la disminución de la desigualdad, entre otros aspectos.
Incluso se llegó a advertir que no sólo no habría el presunto crecimiento sino que por el contrario podría haber mayor desempleo, pobreza y aumento de la criminalidad, como resultado de políticas que, en el mejor de los casos, sólo beneficiarían a los más ricos.
Aquí en Alfa rescatamos los argumentos de algunas revistas especializadas de otros países, en los que se advertía del riesgo de apostar a la explotación y venta de petróleo
Otras voces señalaron la necesidad de atender a criterios de equidad social y de sustentabilidad y hacer caso a quienes han demostrado que el modelo neoliberal está prácticamente agotado en todo el mundo.
Pero la respuesta a los señalamientos que diferían del discurso oficial, fue ignorarlos con arrogancia y prepotencia.
En lugar de hacer una revisión responsable y cuidadosa de lo que cabría hacer en el país, se procedió a diseñar lo que alguien llamó un plan de negocios para los amigos del presidente.
Ahora la situación se ha descompuesto fuertemente y lo más preocupante es que apenas hace dos semanas o menos, el presidente, el ministro del año, sus empleados y el muñeco de ventrílocuo, decían que no había de qué preocuparse, que la reforma hacendaria cubría los riesgos.
Y quince días después se dan a conocer fuertes recortes al gasto público, los que seguramente harán que haya más hombres, mujeres y niños en los cruceros mendigando, gente en la calle cargando sus productos y tratando de venderlos, habrá también más Ninis, más criminalidad.
Ahora también se dice, de manera insólita, que para el siguiente año se elaborará el presupuesto de egresos con la técnica de base cero y asesorados por el banco Mundial.
Y digo de manera insólita porque si en eso creen debieron haberlo propuesto desde el principio del gobierno y no a partir del tercer año. Además dicha técnica es muy vieja quizá 30 años y por sí misma no resuelve los problemas. Además, asesorarse por el banco mundial es garantizar los intereses del principal socio del banco que son los Estados Unidos de América.
Más aún, como lo dijeron en su momento dos estudiosos de la planeación del desarrollo, R. Ackoff y S. Beer, que fueron contratados por los gobiernos de López Portillo y De la Madrid respectivamente:
El principal problema de México es que la estructura que estaría encargada de llevar a cabo las acciones para su progreso está llena de personajes con intereses personales y de grupos ajenos al interés del país.
Así que para poder realizar un cambio de fondo tendría que prescindirse de todos esos políticos y funcionarios cuyo principal interés es el de acrecentar su patrimonio y el de sus allegados. Lo cual se ve complicado.
Se prevén tiempos difíciles para el país.


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