El incremento de los combates en el sureste ucraniano, las acciones bélicas en los Altos del Golán y la escalada de tensiones en Darfur generaron esta semana preocupación en Naciones Unidas.
Funcionarios de la ONU llamaron a la cordura y al compromiso con el diálogo, en aras de evitar mayor sufrimiento en zonas del planeta azotadas por la muerte, el desplazamiento forzado de inocentes y la destrucción de infraestructura básica.
En Donetsk, en la región del Donbass, el ejército y las milicias federalistas libran cruentos choques armados por el control de enclaves estratégicos, mientras las gestiones diplomáticas para retomar los protocolos de paz pactados en septiembre en Minsk presentan un destino incierto, ante dificultades para las pláticas directas entre los actores.
Los combates en la ciudad de Debaltsevo, vecina a Luhansk, motivaron el llamado a una inmediata tregua por el coordinador humanitario de Naciones Unidas en Ucrania, Neal Walker, quien pidió a las partes permitir la salida de los civiles que deseen abandonar la urbe, y la entrada de asistencia.
A mediados de este mes, Kiev reanudó los bombardeos contra el Donbass, donde los rebeldes declararon la independencia de Donetsk y Luhansk, en rechazo al golpe de estado de febrero de 2014, las elecciones de mayo para legitimarlo y la postura radical y anti-rusa de las nuevas autoridades.
Decenas de personas han perdido la vida en los últimos días por las hostilidades, hasta elevar el total de víctimas fatales a casi cinco mil 200 desde el comienzo de los enfrentamientos, en abril pasado.
A esa escalofriante estadística se suman los más de 11 mil 500 heridos y alrededor de un millón de desplazados, según datos de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, presentados en Ginebra por su portavoz, Rupert Colville.
No menos tensa es la situación en torno a territorios ocupados por Israel, después de los intercambios de fuego que dejaron dos militares de Tel Aviv y un casco azul español muertos.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió calma y respeto a la Resolución 1701 de 2006 del Consejo de Seguridad, dirigida al cese de hostilidades entre Hizbulah e Israel.
Asimismo, demandó el cumplimiento de los acuerdos de 1974 entre Siria e Israel para la línea de alto el fuego en el Golán, donde también se reportaron escaramuzas.
Hace 13 días, un helicóptero de Tel Aviv disparó cohetes contra un comando de Hizbulah, con saldo de siete víctimas fatales, incluyendo un general iraní, en la localidad siria de Quneitra, en los Altos del Golán.
El embajador israelí aquí, Ron Prosor, entregó una carta al Consejo de Seguridad y al Secretario General, considerada amenazante por algunos analistas.
La misiva advierte que los ocupantes «no permanecerán de brazos cruzados» y «tomarán todas las medidas necesarias para defenderse y proteger a su población».
Para Ban, urge que todos se abstengan de realizar acciones peligrosas para la estabilidad de la región, y se imponga el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los estados.
En Darfur, convulsa zona del occidente sudanés, la ONU lamentó más de 36 mil nuevos desplazamientos humanos, a partir del auge de la violencia entre el Gobierno y grupos armados, que incluye hechos como el bombardeo y la destrucción de aldeas en Golo, el 27 de enero.
Darfur es escenario de enfrentamientos intermitentes, choques intercomunitarios y crisis humanitaria, que desde 2003 han dejado miles de muertos y unas dos millones de personas obligadas a abandonar sus hogares.
Las partes deben asumir su responsabilidad de resguardar a los civiles y evitarle un mayor sufrimiento, recomendó el Secretario General, quien instó a la salida negociada de la crisis.


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