Entre fe, esperanza y gratitud, miles de personas llegaron este miércoles 28 de octubre a la iglesia de la Santa Veracruz para agradecer a San Judas Tadeo los milagros que aseguran les ha concedido. Desde las primeras horas comenzaron las visitas al templo, al que cada año regresan devotos de Toluca y municipios cercanos, unos para dar gracias por la salud y otros por el trabajo que les permite sostener a sus familias.
De Almoloya de Juárez, Xonacatlán, San Pablo Autopan y La Cruz Comalco hicieron el viaje para asistir a misa. Las playeras alusivas y las figuras del santo los distinguen entre quienes recorren el centro de la capital; por las calles llevan imágenes de unos cuantos centímetros y otras que superan el metro ochenta.
Cada persona carga el San Judas que su presupuesto le permite, el tamaño de la figura no importa, lo importante es mostrar su devoción. El tamaño de las figuras llama la atención, aunque basta conversar con sus devotos para que el interés se vaya hacia otra parte.
Detrás de la visita hay un accidente del que alguien salió con vida, una enfermedad que todavía preocupa o el recuerdo de una hija que nació antes de tiempo. Al contar lo que han pasado, explican también por qué están aquí.
Para muchas de estas personas, el 28 de octubre es una cita que cumplen cada año. Llegar a la Santa Veracruz, entrar a misa y llevar consigo al santo forma parte de una costumbre sostenida por lo que han pedido y por aquello que consideran recibido, incluso cuando las dificultades no han terminado.

La salud que se pide y se agradece
Desde San Pablo Autopan llegó un hombre que atribuye a San Judas haber sobrevivido a un accidente; más recientemente, cuenta, también le ha ayudado con una enfermedad de los riñones; por ambas razones acudió desde las primeras horas de este miércoles a darle las gracias.
En su relato, el accidente y la enfermedad aparecen unidos por la confianza en el santo. Haber salido adelante una vez es parte de lo que sostiene su esperanza ahora, mientras enfrenta otro problema de salud. La visita de este año tiene ese sentido: agradecer que pudo superar un momento difícil y seguir buscando ayuda para lo que aún tiene por delante.
Seguimos el recorrido; otra persona habla de su hija y vuelve al momento de su nacimiento, cuando la niña llegó a los siete meses y con complicaciones que pusieron a la familia en una situación de incertidumbre.
“Salvó a mi hija que nació de siete meses y con un problema en los pulmones”, cuenta al explicar lo que le agradece a San Judas. A ese milagro añade una razón que tiene que ver con la vida de todos los días: “Que nunca nos deja en la calle”.

La salud y el sustento aparecen así en los testimonios de quienes acudieron al templo, faltando al trabajo, caminando kilómetros o cargando figuras que pesan más de 20 kilos. Cada familia tiene una manera de contar sus dificultades, pero al hablar del santo coinciden en reconocerle una ayuda que los hace volver.
Para algunos, la gratitud viene de tiempo atrás; otros atraviesan todavía la enfermedad por la que buscan alivio.
La misa reúne a quienes llegaron desde distintas comunidades, con historias que no se conocen entre sí; comparten el templo y la fecha, llevan imágenes del mismo santo y encuentran en esta celebración un espacio para agradecer lo que, aseguran, les ha permitido seguir adelante.

Compartir lo que ha dado el año
En la calle Santos Degollado, casi al llegar al Mercado 16 de Septiembre, el dueño de una panadería celebra ofreciendo tacos de carnitas a cualquier persona que pase. Lo hace cada año para agradecerle a San Judas las ventas de su negocio y que todos los días tiene algo que comer.
Se muestra orgulloso de poder compartirlo y explica que cualquiera puede acercarse por un taco; la invitación está abierta tanto para los devotos como para quienes solo van de paso, sin que haga falta conocerlo o haber asistido a la misa.
En su manera de festejar hay algo del mismo agradecimiento que se escucha entre los visitantes de la Santa Veracruz. Mientras unos hablan de salud, él habla del negocio, de las ventas y de la comida que no le ha faltado; este miércoles devuelve una parte de lo recibido a quienes se encuentran con su celebración sobre la calle.

El festejo se traslada a los barrios populares
Después de la misa, los fieles se trasladan a los barrios populares de Toluca, donde el festejo continúa durante horas. Santa Bárbara, el Cóporo y Santa Clara se llenan de cumbia y banda; la cerveza y el tequila comienzan a circular mientras los vecinos se reúnen para celebrar a San Judas a su manera.
La música acompaña una convivencia en la que también hay lugar para quien quiera sumarse. Tras el viaje al centro y la visita al templo, el día sigue entre las calles del barrio, con la disposición de compartir y recibir a otros.
Los festejos todavía tienen horas por delante y nadie necesita una invitación para acercarse. En Santa Bárbara, el Cóporo y Santa Clara, la gratitud se prolonga entre música y compañía; así celebran al santo que, dicen sus devotos, los ha ayudado cuando más lo necesitan, con la fe que los lleva al templo y la hermandad que los reúne de vuelta en el barrio.
Un año más Toluca se pintó de verde y amarillo; los fieles a San Judas realizaron el viaje con figuras y esperanza para agradecer a su santo lo mucho que les brindó y esta será una tradición que muchos de ellos continuarán el próximo año, cuando, una vez más, se acerquen a la Santa Veracruz para llevar sus figuras y pedir salud, trabajo y que nada falte en el hogar; porque así es la fe en San Judas.


Síguenos