Tradición, fe y tamales: celebración de la Candelaria en la zona otomí de Toluca

Los padrinos del niño Dios reparten tamales a quienes llegan a la misa; esta labor la realizó Juan Hernández y María Dominga, quienes desde el día de  ayer comenzaron a preparar 700 tamales
febrero 2, 2022

Cientos de personas recorren las calles de San Andrés Cuexcontitlán con su niño dios en brazos para celebrar el día de la Candelaria; le piden salud, seguridad y empleo, pues los tiempos no son sencillos para la comunidad otomí de Toluca, que siguen enfrentando los efectos de la pandemia, la situación económica y la violencia.

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A la capilla de San Mateo, llega Marisol, una joven otomí habitante de San Andrés Cuexcontitlán. Entre sus manos carga la figura del niño Dios a quien le colocó la vestimenta de la abundancia. Acude a la capilla para pedir por la salud de su familia, pues la pandemia provocó la muerte de algunos familiares. A su corta edad, Marisol observa que la tradición se está perdiendo: “por ejemplo, yo ya no soy muy arraigada a las tradiciones aunque estoy aquí, ya solo es venir a misa y traer el niño”.

Pobladores de San Andrés Cuexcontitlán acuden a la ceremonia religiosa en el día de la Candelaria. / Fotos: Jesús Mejía

Una fe que trasciende las barreras económicas

Mientras tanto, los padrinos del niño Dios reparten tamales a quienes llegan a la misa; esta labor la realizó Juan Hernández y María Dominga, quienes desde el día de  ayer comenzaron a preparar 700 tamales para más de 500 personas. A esta aportación se sumaron los refrescos, cohetes, flores y aseo de la capilla.

Pese al fuerte gasto que debe realizar una familia de escasos recursos, Juan y María esperan mantenerse en esta mayordomía por otros dos años, por lo que tendrán que hacerse cargo de la celebración por el día del niño y de las posadas de fin de año.

Para Dios todo, no tiene precio. Tantas cosas que nos da Dios lo que nosotros ofrecemos es un poco, porque él nos da fuerza y salud, es lo primero que está en nuestro camino; por ello estamos felices y contentos”.

Piden por seguridad

María de Jesús, una señora de la tercera edad, es otra de los asistentes al evento. Acude desde hace más de 40 años con su niño Dios que conserva y mantiene aún intacto. Ella ha observado cambios entre sus vecinos, pues muchos han dejado la religión católica. “Aquí en mi pueblo hay mucho protestante, hay varias religiones, por donde quiera hay templos, pero nuestra generación sí cree en dios”.

Ella le pide al niño Dios seguridad: “está feo, apenas ayer levantaron un muertito. Solamente Dios sabe, en mi generación nunca había visto eso. Ya no puede salir uno en la noche, ya no puede uno caminar, porque se pierden los niños, la señoras más jóvenes (…). Yo oigo a cada rato que muertito por aquí, muertito por acá.

La celebración de la Candelaria en San Andrés Cuexcontitlán

Un escenario similar se da en las 7 capillas de San Andrés Cuexcontitlán, que junto con 20 “ermitas” o pequeños santuarios ––donde se coloca una cruz y representaciones religiosas–– se dirigen durante la tarde al templo de “San Andrés” para la misa central que congrega a más de 500 personas, provenientes de los distintos puntos de la delegación.

Al concluir los actos religiosos las personas se reúnen en sus ermitas y capillas para convivir y convertir la fecha en una fiesta popular. En ella se combina la cultura otomí con las creencias religiosas. El pasado se manifiesta en cada momento, desde el lenguaje Ñähñu, hasta los tamales, que tienen un origen prehispánico, según diversos estudios. En ciertas fiestas comían platillos preparados con maíz, que era su principal sustento, lo que tenía un significado simbólico.

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