La movilidad en el Estado de México dará un giro estructural con la creación de la Red de Transporte Mexiquense (RTM), un nuevo sistema público que centralizará la operación de rutas, el control de tarifas y la administración de recursos, según el acuerdo publicado este 20 de noviembre en la Gaceta de Gobierno.
La RTM dependerá de la Dirección General de Transporte Público Mexiquense y operará bajo un esquema rector en el que el Estado definirá, administrará y supervisará rutas, frecuencias, unidades y tarifas. Este sistema buscará garantizar un transporte “eficiente, seguro e incluyente”, apoyado en la modernización del parque vehicular y en un mecanismo de cobro unificado.
Centralización: rutas, tarifas y recursos bajo un solo administrador
Con este modelo, la Secretaría de Movilidad tendrá la facultad de desarrollar nuevas rutas, contratar servicios, adquirir infraestructura y establecer los mecanismos tecnológicos del cobro, lo que abre la puerta a un sistema tarifario unificado similar al que utilizan ciudades como Medellín o Santiago.
El esquema económico también cambia. Todas las tarifas se concentrarán en un Fideicomiso Público Simple administrado por la Secretaría de Finanzas, que actuará como fideicomitente único. De acuerdo con el documento, la tarifa deberá tener “sentido social”, lo que permitirá la aplicación de subsidios estatales cuando los ingresos no sean suficientes para cubrir los costos operativos.

Así mismo, el sistema podrá operar tanto con bienes del Gobierno estatal como a través de terceros, mediante contratos con reglas estrictas de operación, mantenimiento, calidad del servicio y destino de los recursos.
Un comité para regular tarifas, rutas y estándares de servicio
El decreto también crea el Comité de Operación y Control, integrado por titulares directivos de la Secretaría de Movilidad. Este órgano será el responsable de:
- Aprobar nuevas rutas,
- Definir tarifas,
- Establecer estándares de calidad,
- Supervisar ingresos,
- Validar la operación del sistema.

Además, el documento señala que la red deberá fomentar la reducción de tiempos de traslado, mejorar la accesibilidad universal, modernizar unidades y fortalecer la seguridad vial. El objetivo es disminuir la dependencia del vehículo particular y ordenar a un sector que por décadas operó bajo esquemas atomizados.

