UAEMex: la insolvencia

    En el mes de octubre del presente año hacíamos un comentario en este mismo espacio en relación al llamado de auxilio que varias universidades del país estaban lanzando a las autoridades federales para que se les asignaran recursos extraordinarios que les permitieran seguir operando con relativa normalidad. En aquella colaboración nos detuvimos a analizar el caso de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) y, tras hacer un recuento de las expresiones públicas de los últimos tres rectores, nos preguntábamos en qué momento fue que pasamos de las “finanzas sanas” a los llamados de auxilio. Bueno recordamos
diciembre 21, 2018

 

 

En el mes de octubre del presente año hacíamos un comentario en este mismo espacio en relación al llamado de auxilio que varias universidades del país estaban lanzando a las autoridades federales para que se les asignaran recursos extraordinarios que les permitieran seguir operando con relativa normalidad.

En aquella colaboración nos detuvimos a analizar el caso de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) y, tras hacer un recuento de las expresiones públicas de los últimos tres rectores, nos preguntábamos en qué momento fue que pasamos de las “finanzas sanas” a los llamados de auxilio. Bueno recordamos eso porque, por primera vez en su historia, en este 2018 la UAEMex no tuvo dinero para poder pagar las prestaciones de fin de año a sus trabajadores.

Incurriendo en una transgresión a la Ley Federal del Trabajo, que indica que el pago de aguinaldo debe realizarse antes del 20 de diciembre de cada año, la UAEMex no tuvo otra opción que arriesgarse a que sus miles de trabajadores promovieran reclamos ante la Procuraduría de la Defensa del Trabajo. De hecho los sindicatos de trabajadores y de académicos de la máxima casa de estudios de la entidad amagaron con hacerlo si no se recibía dicho pago a más tardar el viernes 21.

Por eso es que la noche de este jueves, faltando unos minutos para que iniciara el día 21 de diciembre, el Rector Alfredo Barrera emitió a través de sus cuentas de Facebook  y Twitter el siguiente mensaje: “Autoriza Andrés Manuel López Obrador recursos para la UAEM y otras universidades. La Universidad Autónoma del Estado de México agradece al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador; al Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán y al Secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Manuel Urzúa Macías, por el apoyo con recursos extraordinarios para que nuestra institución cubra el pago de aguinaldos del personal docente y administrativo. Luego de diversas gestiones realizadas, la noche de hoy el ejecutivo federal autorizó la transferencia de los recursos al Gobierno del Estado de México quien a su vez lo hará a nuestra universidad para realizar los pagos correspondientes. Con la asignación de este recurso, en los próximos días, estaremos en posibilidad de cubrir las prestaciones de fin de año de nuestros trabajadores”.

Es básicamente el mismo mensaje que pronunció verbalmente ante trabajadores y académicos en el edificio de Rectoría el miércoles y es similar al contenido del correo electrónico que se envió masivamente al interior de la universidad para tranquilizar al personal y ganar tiempo antes de que llovieran las acciones legales. De acuerdo a lo informado en la medianoche de este jueves, el dinero extra que recibirá la UAEMex será triangulado, así que pasarán aún varios días para que puedan depositarse el aguinaldo en las cuentas de los destinatarios finales. Mientras eso ocurre la negociación política con los líderes sindicales tendrá que darse, igualmente deberá haber capacidad de transmitir a la comunidad universitaria certidumbre y resarcir la confianza.

Quizá se realicen estos pagos antes de que termine el año, pero estamos ante un hecho grave. No hay institución, empresa o negocio que brinde confianza desde la insolvencia. La UAEMex debe aceptar que ya no tiene la capacidad autónoma de liquidar sus cuentas, de saldar sus deudas, de mantener su operación normal. Desde el año pasado requirió “recursos extraordinarios”, que llegaron a unos 365 millones de pesos para hacer pagos de fin de año a trabajados y proveedores. Luego se le aumentó el presupuesto estatal en casi 900 millones para este 2018, pero ni así alcanzó. Además tiene adeudos por miles de millones de pesos, sobre todo con instituciones que le prestan algún servicio y con proveedores privados.

La insolvencia económica podría arrastrar a la insolvencia académica, a la puesta en crisis de su viabilidad como máxima casa de estudios, promotora de la investigación, la difusión del conocimiento y la cultura. Insisto: la situación es grave; es un hecho inédito en su historia y es necesario hacer un alto en el camino, repensar la institución, clarificar sus principios y funciones, establecer sus prioridades y transparentar su operación. Si los recursos en verdad ya fueron liberados y se sale de este aprieto, no debe asumirse que año tras año se tendrá un sí por respuesta cuando se vaya a pedir presupuesto extra-ordinario. Cuando se obtenga una negativa ¿estamos en condiciones de aguantar paros, huelgas, suspensión de actividades, descrédito y todo lo que pueda derivarse? Estamos lindando una frontera muy delgada entre la solidez y la endeblez. Es tiempo de asumirlo y actuar en consecuencia.

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