¡Un shot doble, por favor!

Érick Huicochea Es probable que hayas llegado a esta columna scrolleando el incesante feed de tu Facebook o Twitter. No nos detengamos demasiado en el cómo; lo importante es que ya llegaste. No tienes que creerme, pero este encuentro entre tú y yo ya estaba programado. Has llegado a tiempo a la cita, gracias por tu puntualidad.  Vamos a empezar con un ejercicio rápido. Ya sé que tienes muchas cosas que hacer y estás súper ocupado, pero no tomará más de 5 minutos, lo prometo. Lo primero que te voy a pedir es que te hagas consciente del lugar en
abril 8, 2018

Érick Huicochea

Es probable que hayas llegado a esta columna scrolleando el incesante feed de tu Facebook o Twitter. No nos detengamos demasiado en el cómo; lo importante es que ya llegaste. No tienes que creerme, pero este encuentro entre tú y yo ya estaba programado. Has llegado a tiempo a la cita, gracias por tu puntualidad. 
Vamos a empezar con un ejercicio rápido. Ya sé que tienes muchas cosas que hacer y estás súper ocupado, pero no tomará más de 5 minutos, lo prometo. Lo primero que te voy a pedir es que te hagas consciente del lugar en el que te encuentras en este preciso momento. Pon atención a los sonidos que te rodean, en los olores, siente la temperatura. Centra tu atención en percibir todo cuanto acontece en tu entorno. Con 10 segundos basta.  
¡Genial! ¿Ves cómo no es nada del otro mundo? Ya casi terminamos y no te he quitado ni 2 minutos. Bien, sigamos. Te voy a pedir que inhales profundo y lento. De igual manera, centra tu atención, en cómo el aire infla tus pulmones e inunda todo tu cuerpo. Ahora exhala, pero con un suspiro profundo. La única condición, es que tienes que hacer que ese suspiro se escuche y concluirlo con una sonrisa. Tranquilo, si estás en la oficina o en el bus nadie te va a ver raro; es tan común suspirar y sonreír que puedes hacerlo tantas veces se te plazca y nadie pensará que estás loco. 
¿Sientes qué placentero es suspirar y sonreír? Ahora, imagina cómo en cada suspiro sale la tensión que seguramente tienes acumulada sobre tus hombros. ¿Ya la sentiste? Pues sí, lleva ahí toda una eternidad y seguro no la habías notado. 
Lo que acabas de hacer es un hack muy poderoso. Te situaste en el tan trillado “momento presente”, ese que parece que sólo alcanzan los monjes del Tíbet meditando por 7 años consecutivos. De paso descargaste un poco de tensión acumulada en el cuerpo y te diste un “shot” doble de endorfinas y bienestar. ¿Qué fácil es consentirnos no? Ah, por cierto, también es gratis. (EpicWin)
 La verdad es que en estos tiempos es muy raro que nuestra mente se encuentre atenta a lo que sucede en el Ahora. Siempre estamos pensando en los sucesos del pasado, en las preocupaciones del futuro y así sucesivamente. Rara vez nos detenemos a contemplar, -y, sobre todo, a agradecer- las cosas buenas que también nos llegan todo el tiempo. 
Incluso hay quienes sostienen que el 80 % de los pensamientos que tenemos al día no tienen correspondencia con la realidad. Los miedos, inseguridades, frustraciones o preocupaciones que experimentamos a diario muchas veces no tienen fundamento en lo que acontece en el día a día. Es nuestra mente jugando con la camiseta del rival.  
Constantemente escucho a la gente decir que alcanzar estados meditativos es muy difícil. Si tú pensabas así, espero que con este pequeño ejercicio te hayas dado cuenta de lo fácil que es desvanecer esos mitos. Los pensamiento, sean buenos o malos, a veces nos impiden vivir a plenitud. Al final, el objetivo es simple: experimentar la vida en todas sus facetas. Aprender de las cosas malas que pasan y vivir en constante gratitud por estar vivos. Ojo, esto no quiere decir que tienes que asumir una actitud pasiva ante la vida. Los sueños se labran día a día con trabajo duro y persistencia; lo que pasa es que solemos ser demasiado duros con nosotros mismos y nos olvidamos de darnos un pequeño respiro.
Desde mi perspectiva, vivir una vida apasionada es saborear cada instante. Un buen platillo -al igual que la vida- destaca por sus contrastes y juego de sabores. No te centres en lo que tienen los demás o lo que te hace falta. Enfócate en lo que te hace feliz y basa tus decisiones en eso. Disfruta de todo el proceso, porque al final el marcador de un buen juego es irrelevante si lo gozaste de principio a fin. 
Gracias por acudir a nuestra cita. Sólo te pido que no olvides regalarte constantemente un shot de presente y felicidad, si se puede doble, mejor.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos