Urbanización provoca más emisiones 

 Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan en América Latina por la urbanización, el crecimiento económico, el consumo energético y los cambios en el uso de la tierra, señaló el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). Bajo el título Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-6): Evaluaciones Regionales, el Pnuma presentó recientemente en Nairobi, Kenya, seis evaluaciones separadas sobre los problemas ambientales que afectan a las regiones Paneuropea, América del Norte, Asia y Pacífico, Asia Occidental, América Latina y el Caribe, y África. En la zona latinoamericana y caribeña, señala el reporte, las economías tienen fuerte dependencia
junio 8, 2016

 Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan en América Latina por la urbanización, el crecimiento económico, el consumo energético y los cambios en el uso de la tierra, señaló el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Bajo el título Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-6): Evaluaciones Regionales, el Pnuma presentó recientemente en Nairobi, Kenya, seis evaluaciones separadas sobre los problemas ambientales que afectan a las regiones Paneuropea, América del Norte, Asia y Pacífico, Asia Occidental, América Latina y el Caribe, y África.

En la zona latinoamericana y caribeña, señala el reporte, las economías tienen fuerte dependencia de los productos primarios y recursos naturales.

Asimismo, las áreas urbanas continúan creciendo junto con las poblaciones y hay un mayor consumo por la clase media, lo cual ocasiona la disminución de la calidad del aire en las ciudades mientras las emisiones suben y el agua y otros recursos están bajo presión.

La investigación indica que en la región la mayoría de las ciudades con datos disponibles tienen concentraciones de materia particulada (MP) por encima de lo permitido por las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Alrededor de 100 millones de personas viven en áreas susceptibles a la contaminación del aire, en su mayoría en áreas densamente pobladas de las ciudades. En 2012, un total de 138 mil muertes en las Américas fueron atribuidas a la contaminación del aire tanto doméstico como ambiental.

Por otro lado, en casi todo el planeta el crecimiento de la población, la rápida urbanización, el aumento del consumo, la desertificación, la degradación de la tierra y el cambio climático provocan severa escasez de agua y alimentos, según advierten los informes, que involucraron a más de mil 200 científicos, cientos de instituciones y 160 países.

El director ejecutivo del Pnuma, Achim Steiner, afirma que si las tendencias actuales continúan y no se hacen valer soluciones que mejoren los patrones actuales de producción y consumo, además de utilizar los recursos actuales de forma sostenible, el estado del medio ambiente mundial continuará en declive.

Las evaluaciones encuentran que aún hay tiempo para abordar muchos de los peores impactos, como el daño a ecosistemas marinos y el aumento de la contaminación ambiental, considerado entre los mayores riesgos para la salud.

En todo el mundo, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra y la escasez del agua son problemas crecientes que deben abordarse urgentemente si se quieren alcanzar las metas de la Agenda para el Desarrollo Sostenible del 2030, advierte el reporte del Pnuma.

Por otro lado, existe una creciente demanda para el uso del agua en agricultura, industria, generación energética y uso doméstico, que unido al cambio climático y el alza en la contaminación afectan el ciclo hidrológico.

En Meso y Sudamérica hay una baja constante en la disponibilidad de agua por persona, debido principalmente a que la población aumentó de 463 hasta 606 millones entre 1992 y 2011.

Por ejemplo, Haití vio caer su disponibilidad de agua fresca de mil 338 metros cúbicos por persona en el año 2007 a mil 297 en el 2014, a la vez que otros países ven una tendencia similar.

Y aunque el agua superficial es la fuente más común en la región, el uso de fuentes subterráneas aumenta. En Argentina el empleo de agua subterránea representa un 30 por ciento del total. Estas tendencias representan una amenaza a los recursos de agua subterránea si no se gestionan apropiadamente.

En cuanto a la salud de los océanos, mares y costas, América Latina y el Caribe tienen un territorio marítimo de 16 millones de kilómetros cuadrados y 64 mil kilómetros de línea costera, y aunque algunas costas están protegidas por arrecifes coralinos, camas de zacate marino y bosques de manglar, son aún vulnerables a amenazas naturales y hechas por el hombre.

El informe del Pnuma señala que los desarrollos costeros mal gestionados crean problemas relacionados con la contaminación del agua de fuentes basadas en la tierra, la degradación de hábitats críticos y la escasez de recursos naturales.

Esos impactos afectan negativamente la economía y la sociedad a través de la pérdida de empleo y mayores costos debido a problemas con el estilo de vida y la salud.

También, el fenómeno del cambio climático y sus consecuencias hacen las zonas costeras más susceptibles a desastres.

Más de 8,4 millones de personas viven en la ruta de huracanes, y aproximadamente 29 millones habitan regiones costeras de baja elevación vulnerables al aumento del nivel del mar, las mareas y las inundaciones costeras.

En la temática referida a la pérdida de hábitat y degradación de la tierra, América Latina y el Caribe contiene 12 de los 14 biomas en el mundo y 191 de las 867 ecorregiones únicas del planeta.

Esas regiones proveen servicios de ecosistema valiosos tales como la regulación del agua, el almacenamiento de carbono, alimento y formas de vida, pero la pérdida y degradación del hábitat continúan siendo uno de los mayores retos en la región.

La deforestación en el Amazonas y en otros ecosistemas forestales, menos tierras de pastizales y biomas montañosos frágiles son ejemplos de estos procesos.

Durante el periodo de 2001 a 2013, un 17 por ciento de nuevas tierras arables y un 57 por ciento de nuevos pastizales en la región latinoamericana fueron establecidos en áreas deforestadas para ese propósito.

Igualmente, América Latina y el Caribe contienen entre 60 y 70 por ciento de la vida conocida en la Tierra, sin embargo esa biodiversidad continúa amenazada, con muchos ecosistemas y especies en riesgo.

El cambio en el uso de la tierra es la mayor amenaza, sin embargo otras presiones como la contaminación, la sobrecosecha, el cambio climático, el turismo insostenible y la invasión de especies exóticas exacerban los estresados ecosistemas.

Los patrones insostenibles de producción y consumo y la mayor demanda de alimentos y materia prima también presionan a los ecosistemas de la región, y aunque la tasa de deforestación regional se redujo aún se pierden unos 2,18 millones de hectáreas de bosques anuales.

Así, la tasa de pérdida de ecosistemas sigue siendo alta, con consecuencias para el bienestar económico y social de unos 630 millones de habitantes.

*Periodista de la Redacción América del Sur de Prensa Latina 

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