Las energías renovables, alternativas o limpias son fuentes inagotables que crecen cada día, pero todavía presentan grandes dificultades en su desarrollo por estar acompañadas de defensores y detractores que respaldan o niegan sus beneficios económicos y medioambientales.
En la cumbre mundial sobre las energías del futuro, que se celebró en Abu Dhabi, Emiratos Árabes, se anunció que la generación de electricidad por esas vías cubrió el 16 por ciento del consumo energético total en la última década, a pesar de lo cual muchos expertos dudan de que se consiga aumentar al doble para 2030.
El argumento es que esas fuentes presentan deficiencias en el almacenamiento de la energía y son menos eficientes que las provenientes de combustibles fósiles, ya que las instalaciones tienen poca potencia y el costo de producción es elevado.
Durante el mencionado evento, la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la costarricense Christina Figueres, recordó que "se ha iniciado el cambio a las energías de baja emisión de carbono, pero el mismo no se ha dado ni en la escala ni a la velocidad deseadas".
Tras el anuncio de la Agencia Internacional para las Energías Renovables (Irena) de un plan destinado a duplicar la parte de las energías limpias en la producción total, su secretario general, Adnan Amin, afirmó que es un objetivo ambicioso con grandes esfuerzos para llegar al 30 por ciento en la cobertura del consumo energético mundial.
Según un informe de Renewable Energy Policy Network para el Siglo XXI, la parte de las energías renovables se eleva actualmente al 17-18 por ciento de la energía que se consume, en tanto las fuentes fósiles -petróleo, gas y carbón- representan el 80 por ciento y la nuclear entre 2-3 por ciento.
Frente a ese panorama las posiciones siguen divididas: los pesimistas estiman que su parte no llegará al 20 por ciento de las energías consumidas para 2050, los moderados hablan del 30-45 por ciento y los optimistas llegan a prever que las energías limpias responderán por el 50-90 por ciento del consumo.
Actualmente al menos en 30 países, las energías renovables representan el 20 ciento del consumo y 120 países tienen diferentes objetivos para su introducción y desarrollo.
El economista jefe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, recordó que el precio medio del barril de petróleo fue de 112 dólares en 2012, un récord, a menos de 50 dólares desde hace año y medio, por lo se necesitan urgentemente energías renovables pero, a menos que haya un marco que haga las inversiones rentables, no se logrará el objetivo.
Y es que las inversiones mundiales en energías limpias han caído un 11 por ciento desde 2012, lastradas por las fuertes caídas en los grandes mercados como Estados Unidos, India y Europa, aunque el retroceso ha sido menor de lo que se esperaba, argumentó.
El pasado año se invirtieron 268 mil 700 millones de dólares en proyectos de energías limpias, contra 302 mil 300 millones de dólares en 2011, según un estudio realizado por el gabinete especializado Bloomberg New Energy Finance .
Según el informe de Renewable Energy Policy Network, las inversiones anuales en energías renovables durante la próxima década oscilarán entre 300 mil y un billón (millón de millones de dólares)
CONTRIBUCIÓN AL MERCADO LABORAL
Las energías renovables emplearon a 8,1 millones de personas en el mundo durante el pasado año, cantidad superior a la del precedente un cinco por ciento, según informe de Irena que expresa que a ese número hay que sumarle los puestos de trabajo directos de las grandes centrales hidroeléctricas, lo cual supone otro 1,3 millones de empleados.
El texto, elaborado anualmente por esa agencia, señala que el incremento se produce en el sector renovable, mientras que en la industria energética en general la fuerza de trabajo disminuye por la pérdida de plazas laborales en las fuentes fósiles.
Para argumentar esa situación ejemplificó que la petrolera Shell anunció el despido de otros dos mil 500 trabajadores por el desplome de los precios del crudo.
También significó que en Estados Unidos, el número de trabajadores en la industria de las energías renovables aumentó un seis por ciento, pero cayó en el mismo porcentaje en el sector petrolero y un 18 por ciento si se toma como referencia el gas.
El director de Irena, Adnan Amin, reconoció que tal incremento es impulsado por la disminución de los costos de las tecnologías de energía renovable y por marcos normativos favorables, por lo que se prevé un alza de esa tendencia en la medida que los países cumplan los objetivos de la cumbre climática de París.
Por países, China, Brasil, Estados Unidos, India, Japón y Alemania son las de mayor cantidad de empleados en las energías renovables, en tanto el sector solar fotovoltaico es el que genera más puestos de trabajo a nivel mundial con 2,8 millones en 2015.
En el caso de los biocombustibles líquidos fue el segundo mayor empleador, con 1,7 millones de plazas laborales, seguido de la energía eólica, que creció un cinco por ciento, hasta alcanzar los 1,1 millones a nivel mundial.
La industria fósil emplea todavía en el planeta a unos 12 millones de personas, según fuentes sindicales, pero en el plazo de un par de años, de mantenerse los actuales ritmos, las renovables ya tendrán a más trabajadores en sus filas que las de la energía convencional. Sólo es cuestión de tiempo.
De acuerdo con el directivo de Irena "este incremento se debe a menores costos de la energía renovable y a la implementación de un marco regulatorio favorable. Esperamos a que esto continúe en la medida que los países se fijen como meta cumplir con los objetivos del cambio climático".
Para 2030 este organismo cree que el sector habrá triplicado la plantilla actual: unos 24 millones de personas trabajarán en esta rama de la industria. En Estados Unidos, ya hay más personas que trabajan en la energía solar que en las petroleras.
Las cifras son ilustrativas, mientras el pasado año las petroleras estadounidenses redujeron sus plantillas un 18 por ciento, las renovables engordaron las suyas un seis hasta llegar a 769 mil personas. En lo que se refiere a la energía solar, la creación de empleos fue 12 veces superior al conjunto de la economía norteamericana.
En cuanto a China, esta transición ya hace tiempo que comenzó, allí se emplea a un 35 por ciento más de gente en las renovables que en la industria del petróleo y el gas. En 2015 los chinos fueron los que instalaron más capacidad: unos 65 gigavatios verdes.
Datos aportados por la misma fuente indican que las energías limpias atraen más capital ante sus buenas perspectivas de negocio a largo plazo.
Sin embargo, la propia Irena aseguró que esta progresiva transformación hacia un nuevo modelo energético también trae consigo varios enigmas, pues no todos las regiones van a la misma velocidad y acota que en Europa los puestos de trabajo en las renovables llevan cuatro años reduciéndose un tres por ciento, hasta 1,17 millones.
"La crisis económica y las condiciones políticas adversas han llevado a una reducción de las inversiones". La plantilla del sector fotovoltaico en Europa es un tercio de la que era en el 2011, esencialmente porque muchas empresas se han trasladado a otros países de costos más convenientes.
La excepción es Alemania, que destaca en la energía eólica y cuenta en este sector más trabajadores de los que tienen Reino Unido, Italia y Francia juntos, señala en su informe.
En el caso de América Latina, dicha agencia ratifica que es una región donde con más celeridad crecen las energías renovables, dado los altos precios de la electricidad en la mayor parte de sus países, la creciente demanda, los problemas de seguridad energética y, en algunos casos, el potencial para la exportación, proporcionan un terreno fértil para el despliegue de tecnologías de esas tecnologías.
Tal impulso se potencia aún más por los recientes descensos en algunos costos tecnológicos y el aumento de la competitividad, así como por el historial de desarrollo de la energía hidroeléctrica.
Todo eso se ha traducido en numerosas políticas y leyes destinadas a fomentar las energías renovables, de forma tal que la inclusión de las fuentes y tecnologías al respecto en políticas, programas y proyectos para su acceso es un fenómeno generalizado y se ha identificado en 18 países de la región.
*Jefa de la Redacción de Economía de Prensa Latina.


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