Niños Héroes, Jardines de Morelos, Valle de Aragón, Alce Blanco, Santa María Chiconautla. Son colonias que figuran en los reportes oficiales desde hace al menos seis años. ¿Costumbre o abandono? Lo dicen los datos del Atlas de Inundaciones del Estado de México, que en su edición XXXI, con datos de 2024, documenta afectaciones en 66 sitios de 22 municipios de la Cuenca del Valle de México, con impacto en casi 20 mil personas.
En esta región —la más densamente poblada del país— las lluvias afectan una extensión de 2,896 km². La sobrepoblación, el crecimiento desordenado y la falta de mantenimiento en infraestructura hidráulica tienen una consecuencia que se repite cada año: calles que se vuelven ríos, casas que se llenan de agua.
Nombres que se repiten, soluciones que no llegan
Ecatepec, Naucalpan, Chalco, Neza, Cuautitlán, Valle de Chalco. La lista es tan conocida como predecible. En la edición más reciente del Atlas (XXXI), que recoge información de 2024, se documentaron 66 sitios afectados en 22 municipios, con un impacto directo en 19,900 personas. Un año antes, en la edición XXX, fueron 61 sitios en 18 municipios, con 5,515 habitantes afectados. Es decir, más municipios, más colonias, más damnificados.









Pero la advertencia no es nueva: desde 2018, el mismo documento estatal identificaba zonas críticas como Valle de Anáhuac, Ciudad Azteca o Lomas de Chamapa. Cambian los años, pero no los mapas. La diferencia no está en los nombres, sino en la constancia del olvido. La emergencia se ha normalizado y el riesgo se ha institucionalizado.
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Una cuenca saturada y sin respiro
El problema va más allá de las lluvias. La Cuenca del Valle de México no solo concentra a más de 20 millones de habitantes, sino que lo hace sobre un terreno históricamente inestable: el lecho del lago de Texcoco. La impermeabilización del suelo, el colapso de redes de drenaje y la falta de planes urbanos preventivos han convertido a esta región en un embudo sin salida.
Ecatepec es el ejemplo más alarmante. Solo en la edición 2025 del Atlas aparecen 17 colonias afectadas. Muchas de ellas —como Santa Clara, Emiliano Zapata, Rancho Victoria o Valle de Aragón— ya estaban documentadas desde al menos 2018. Naucalpan repite con zonas industriales como Alce Blanco y Tlatilco, mientras que Nezahualcóyotl vuelve a mostrar vulnerabilidad en colonias como Vicente Villada y Vergel de Guadalupe.
¿Y si el problema no fuera la lluvia?
Después de tanto tiempo, cabe preguntar: ¿de verdad son las lluvias el problema? ¿O es la gestión pública incapaz de anticiparse, planear y proteger?
Cuando las mismas calles se inundan cada año, cuando los mismos vecinos pierden su patrimonio una y otra vez, cuando los atlas solo cambian de número, pero no de contenido, el desastre deja de ser natural y se convierte en estructural.
La Cuenca del Valle de México no está condenada. Pero sí está siendo descuidada. Y en cada temporada de lluvias, esa omisión cobra factura.


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