Vargas, el ausente en Catedral

Vargas, el ausente en Catedral
La bendición para Alejandra. Eric también quiere

Más de uno ha levantado la ceja y puesto cara de ¡¿What?! por la notoria ausencia de Enrique Vargas en los eventos organizados por el clero mexiquense este lunes. No está claro si no fue invitado o no pudo asistir, pero en cualquiera de los casos, generó contrariedad en los sectores más conservadores con los que se identifica al PAN y a la propia iglesia. No estuvo en la comida privada ni en el evento público en la Catedral.

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Por el contrario, Alejandra del Moral fue la figura. La aspirante priista a gobernadora recibió claramente el espaldarazo del poderosísimo sector religioso. Habló en representación del gobierno durante la comida privada y para el evento litúrgico en Catedral la sentaron en la fila de invitados especiales. Dio la impresión de que en la curia mexiquense se le ve con buen agrado. Alejandra suma puntos.

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El Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México ha llegado a los 70 años como un adulto mayor vigoroso, experimentado, pero, sobre todo, templado. Los primeros años del delmacismo fueron muy complicados para el gremio magisterial, batallaron por la ausencia de pericia, tacto, del entonces secretario de Educación, quien tensó las relaciones llevándolas al borde de la ruptura. La historia es hoy muy distinta, no de miel sobre hojuelas, pero sí respetuosa y considerada. El magisterio es un poderoso sindicato, el más importante del Estado de México, pero también un actor político relevante, definitorio para el 2023.

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Eric Sevilla se está tomando muy en serio eso de que puede ser candidato. Parecía que era un distractor, un ardid, pero no, el presidente del PRI quiere seleccionarse él mismo como el candidato. Parecería que se inspira en lo pasos de Montiel, el único que ha brincado de la presidencia del Comité Directivo Estatal a la candidatura. Se suponía que lo mandaron allí para allanarle camino a Alejandra, pero ha visto una oportunidad y la está aprovechando.

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Fernando Vilchis ha logrado consolidar un liderazgo emergente en Morena que ejerce contrapeso útil al higinismo -antes GAP- que se sentía dueño de ese partido. Fernando, tal vez sin proponérselo, ha aglutinado a todos aquellos que no comparten las formas del senador, que juntos construyen una nueva mayoría dispuesta a llevar a Delfina a la gubernatura.