Veneración a la mujer, tema recurrente del Papa

La mujer como ente social, con iguales derechos políticos, sociales y económicos, venerada y respetada, por su esencia y aportes imprescindibles a la sociedad, son reclamos recurrentes del papa Francisco. En su video de intención de oración universal correspondiente al mes de mayo, dedicado a la Virgen María, el obispo de Roma pidió eliminar los obstáculos que impiden la plena inserción de las féminas en la vida social, política y económica. Asuntos como la desigual participación de las mujeres en el mercado laboral en términos de empleo, remuneración; la discriminación de género, las más diversas formas de violencia física, sexual,
septiembre 5, 2016

La mujer como ente social, con iguales derechos políticos, sociales y económicos, venerada y respetada, por su esencia y aportes imprescindibles a la sociedad, son reclamos recurrentes del papa Francisco.

En su video de intención de oración universal correspondiente al mes de mayo, dedicado a la Virgen María, el obispo de Roma pidió eliminar los obstáculos que impiden la plena inserción de las féminas en la vida social, política y económica.

Asuntos como la desigual participación de las mujeres en el mercado laboral en términos de empleo, remuneración; la discriminación de género, las más diversas formas de violencia física, sexual, maltrato de toda índole, son asuntos que centran la atención del Sumo Pontífice.

Honrar a la Virgen María el quinto mes del año, tiene sus antecedentes en una costumbre surgida en la antigua Grecia donde era dedicado a Artemisa, diosa de la fecundidad. En la antigua Roma este mes era consagrado a Flora, diosa de la vegetación.

En esta oración Su Santidad reconoció que “muy poco se ha hecho por las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras” al tiempo que condenó la violencia sexual de que son víctimas.

Cifras de la Organización Mundial de la Salud reflejan que alrededor de una de cada tres mujeres en el mundo sufrieron en algún momento de su vida violencia física o sexual, por su pareja o una tercera persona, por lo regular del ámbito familiar.

En su exhortación apostólica Evangeli Gaudium (La Alegría del Evangelio), recordó la indispensable contribución de ellas a la sociedad, con su sensibilidad, intuición y disposición de ayuda al débil y al indefenso.

El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Santo Padre destacó que un mundo donde las mujeres son marginadas es estéril, pues ellas no solo dan vida sino que tienen la capacidad de entender con otros ojos y de sentir las cosas con un corazón más creativo, más paciente y más tierno, señaló.

Desde el Palacio Apostólico del Vaticano, Francisco saludó a todas las mujeres del mundo en especial a aquellas que construyen una sociedad más humana y acogedora.

Antes, en el Festival de la Familia, celebrado el 5 de diciembre último en Riva del Garda, provincia italiana de Trento, el Papa calificó de drama la falta de trabajo que de manera creciente, sobre todo en Europa, sufren los jóvenes, particularmente las mujeres, quienes, acotó, “constituyen una contribución incomparable a la vida y al futuro de la sociedad".

El genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social, por ello se debe garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral y en los lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la iglesia como en las estructuras sociales, reclamó.

Con igual fuerza se pronunció hacia aquellas que testimonian el Evangelio y trabajan en la Iglesia, además expresó su voluntad de encaminar una teología que les conceda un mayor protagonismo y donde quede explícito que la mujer en la iglesia es más importante que los obispos y los curas.

A propósito del Aniversario XXV de la carta apostólica Mulieris Dignitatem de San Juan Pablo II, primer documento del magisterio pontificio dedicado por completo al tema de la mujer, Francisco señaló que también en la iglesia debían preguntarse sobre la presencia de la mujer, donde casi siempre su papel se desliza hacia la servidumbre.

En tal sentido y en línea con ese pensamiento, en marzo de 2014 designó a la socióloga Margaret Archeruna como presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y en septiembre del mismo año nombró a cinco mujeres como vocales de la Comisión Teológica Internacional.

"Las mujeres son como la cereza en un pastel. Se necesitan más”, alabó entonces la importancia de la creciente presencia femenina.

En el Consejo Pontificio expresó su satisfacción porque muchas de ellas comparten responsabilidades pastorales con los sacerdotes, al tiempo que reclamó mayores espacios para una más nutrida e incisiva presencia de las mismas en la Iglesia.

“Una Iglesia sin mujeres es como el Colegio Apostólico sin María”, respondió el Papa a una pregunta de la prensa durante el vuelo que lo llevó de regreso a Roma tras una visita a Brasil.

El rol de la mujer, precisó, no es solo como madre de familia, sino que es más fuerte, es el icono de la Virgen, de la Madonna, esa que ayuda a crecer a la Iglesia.

De igual modo, reconoció en otro momento que para él la mujer de Paraguay es la más gloriosa de América Latina, país donde quedaron ocho mujeres por hombre al concluir la guerra (la Guerra de la Triple Alianza), y ellas hicieron la difícil elección de tener hijos para salvar la patria, la cultura, la fe y la lengua.

Asimismo, el papa Francisco ordenó cambiar la liturgia del tradicional lavatorio de los pies, el cual recuerda el de Jesús a los apóstoles durante la Última Cena que se rememora cada jueves santo como un acto de humildad y ejemplo de amor y servicio a los semejantes.

Argumentó que no deberían ser escogidos sólo hombres para ese rito y que en él deben participar “todos los miembros del Pueblo de Dios”, es decir también mujeres.

Un año antes de esta decisión el Sumo Pontífice pasó por alto la norma y lavó los pies de doce detenidos, seis hombres y seis mujeres, que cumplían condena en la cárcel romana de Rebibbia.

Durante mucho tiempo las reglas del Vaticano determinaron que solo hombres podían participar en el ritual y los últimos papas y muchos sacerdotes lavaban los pies de 12 hombres católicos, que representaban a igual número de apóstoles de Jesús y cimentaban aún más la doctrina del sacerdocio exclusivamente masculino.

Incluso, el pasado jueves Santo Francisco lavó con agua bendita y besó los pies de refugiados musulmanes, ortodoxos, hindúes y católicos a quienes llamó hijos del mismo Dios.

Hoy Francisco centra esfuerzos y oraciones para honrar a la mujer, como madre, trabajadora, religiosa, como ser social, pero además convoca a sumarse a ese empeño a todos los que compartan iguales ideas a favor de eliminar todas las formas de esclavitud y discriminación de la mujer.

*Periodista de la Redacción de Europa de Prensa Latina

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