Es una pregunta pertinente, importante y muy significativa para entender, desde ahora, cómo será el gobierno de nuestra primera mujer presidenta:
¿Exactamente cuál va a ser la actitud que asumirá la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, con el rijoso y temperamental empresario mueblero y televisivo Ricardo Salinas Pliego?
¿Cuál será el trato que recibirá, en el segundo sexenio de la transformación, una de las figuras más controvertidas y sin duda más polémicas del empresariado mexicano?
No es un asunto menor. El dueño de la segunda televisora con mayor alcance en el país constituyó en el gobierno de López Obrador en un verdadero problema, no solamente por su reacia negativa a aceptar los trascendentales cambios políticos, sociales y económicos que operan en México desde 2018, sino sobre todo porque asumió una actitud confrontativa, y en algunos casos abiertamente beligerante, contra el gobierno federal.
Desde negarse a pagar las cantidades multimillonarias en impuestos que adeudan él y sus empresas, emprender una guerra judicial para no pagar, hasta encabezar las andanadas mediáticas más apabullantes contra las políticas públicas del gobierno de López obrador, hecho que vivió su clímax durante la pandemia, cuando TV Azteca llamó a desobedecer al gobierno.
Salinas Pliego en los hechos intentó constituir un suprapoder, por encima o al margen del poder gubernamental, desde su televisora.
Las demoledoras revelaciones que dio a conocer la semana pasada el equipo de investigación de AD Noticias… sobre el gravísimo intento de Banco Azteca de construir un proyecto inmobiliario de lujo en una zona ambiental protegida de Valle de Bravo, el proyecto Sttupa Regeneración, es solo la cereza de un inmenso y desbordado pastel de irregularidades, abuso y abierta desobediencia al marco legal, que parece haberse convertido en el sello de la casa Salinas Pliego.
Que en el parque estatal Santuario del Agua, en Valle de Bravo, pese a no existir permisos ambientales, el banco de Salinas Pliego ya realice obras inmobiliarias, dice mucho de sus métodos, sus alcances y sobre todo del amplio, amplísimo margen de impunidad con que parece operar.
Solo un acto de autoridad, enfático, preciso, inconfundible, podría devolver a este entorno su condición original… como del mismo modo, solo un acto de autoridad, enmarcado plenamente en las leyes, podría acabar con los intentos salinistas de brincarse las trancas
¿Ocurrirá? ¿Podremos esperar que la próxima presidenta ponga un alto a esta cadena de excesos del magnate mueblero?
Es un hecho que Salinas Pliego está enojado con la 4T… que el gobierno de “su amigo” AMLO no le satisfizo.


Síguenos