Han pasado 18 años desde que Marcela piso el Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Santiaguito en Almoloya de Juárez por el delito de secuestro, en ese momento se despidió de su hija quien se encontraba embarazada, al despedirse de ella el dolor inundó su ser ya que no podría conocer a su futuro nieto.
Fueron pasando los años, y su hija solo pudo visitar a Marcela por un tiempo, hasta que tuvo que migrar a la Ciudad de México, para vivir con su familia por lo que las visitas disminuyeron.
Sin embargo la contingencia sanitaria por el coronavirus, complicó la situación para las más de cuatro mil Personas Privadas de la Libertad que se encuentran en Santiaguito, ya que las visitas se suspendieron por varios meses.
LLEGAN LAS VIDEOLLAMADAS
Actualmente, el penal de Santiaguito cuenta con 12 dispositivos móviles para realizar videollamadas las cuales se generan a través de una trabajadora social quien se encarga de ingresar el número y una vez que responde el familiar les proporcionan el teléfono a los PPL.
Fue a través de una pantalla de un teléfono que Marcela, pudo conocer a su nieto ya con 18 años de edad, al verlo y escucharlo se olvidó que se encontraba al interior de una cárcel.
«Para mí es una emoción muy grande, porque ayer mi nieto cumplió años, a mi hija la dejé cuando estaba embarazada y pues ahorita mi nieto ya está muy grande para mí verlo me motiva, es una emoción muy grande»
En una sola llamada, las internas pueden incluso conectarse con varios libros de su familia, lo que les ha permitido saber cómo están, ver cómo ha cambiado su hogar, y conocer a más miembros de la familia.
«Verlos crecer, porque yo no los había visto ellos viven muy lejos y a través de esta llamada estamos más cerca, además con la pandemia se mantienen en su hogar y no se trasladan hasta acá al penal, con esta videollamada o las videollamadas que me permitan acercarme, que me dejan verlos crecer»
DONACIÓN DE CELULARES
Los teléfonos se lograron obtener, gracias a una fundación y a la donación de los trabajadores de la Secretaría de Seguridad Estatal.
Los aparatos móviles se resguardan en la dirección del penal, además de que no cuentan con chip.
Cuando se realiza la videollamada se ingresa el número del familiar del PPL, se marca y hasta que la persona se encuentra en pantalla se le entrega el celular al interno o interna.
«Nunca se entrega el celular antes de tiempo al PPL, nosotros realizamos todo el procedimiento y registramos en el WhatsApp el número, podemos tener esta aplicación activa porque tenemos un modem en la biblioteca y nos conectamos» refirió el personal de Trabajo Social.
VIDEOLLAMADA UN PRIVILEGIO SOLO PARA ALGUNOS
Cada reo o interna deben cumplir con ciertos criterios para obtener el beneficio de una videollamada, el primero de ellos es registrar buena conducta, además de cumplir con sus tareas diarias.
«Esta dinámica nos ayuda mucho, escucharlos y verlos, yo los necesito, ellos a mí y a pesar de estar en este lugar no he hecho mal mi papel de madre, porque me esmero en portarme bien cumplir con todo para que cuando ingrese mi solicitud me la acepten de inmediato» relata Marcela.
TRES MIL LLAMADAS EN UN AÑO
Desde mayo del año pasado hasta la fecha, se han realizado más de tres mil llamadas de internos e internas a sus familiares, cabe destacar que uno de los requisitos para ser acreedores a una videollamada es presentar buena conducta.


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