Toluca, México.12 de agosto de 2019. En México viven 37.5 millones de jóvenes de entre 12 y 29 años de edad, lo que representa el 31.4 por cuento de la población total del país. Sin embargo, casi la mitad del llamado “futuro de México” se enfrenta a un contexto de precariedad en varios aspectos, según destaca el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).
Así, 16.2 millones de jóvenes mexicanos viven en situación de pobreza, es decir, tienen por lo menos una carencia social: rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de vivienda, acceso a la alimentación y su ingreso no alcanza para adquirir bienes y servicios para satisfacer sus necesidades.
Asimismo, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) estima que 24.9 millones de jóvenes no tienen acceso a la seguridad social; 9.1 millones tienen una alimentación precaria; 8.2 millones no accede a servicios básicos en la vivienda y 8.4 millones no tiene garantizados los servicios de salud.

Respecto a las y los jóvenes que pertenecen a la población económicamente activa, el 55.3 por ciento se despeña en el sector informal; además, los ingresos que percibe el 50.6 por ciento no alcanza para cubrir el valor de la canasta alimentaria básica, ni de bienes y servicios básicos. Esta situación se agudiza porque de los jóvenes ocupados, 41.2 por ciento no recibe ninguna prestación laboral, de acuerdo con el Coneval.
Este panorama es resultado de que las y los jóvenes son percibidos como una amenaza para la cohesión social y, debido a eso, suelen ser excluidos de espacios y oportunidades tanto educativos como laborales. En ese sentido, 5.4 millones de personas que pertenecen al sector juvenil de la población mexicana carece de posibilidades de estudiar o trabajar.

Información del Conapred señala que el 20.2 por ciento de la población joven en México declaró haber sido discriminada por alguna característica o condición personal (como el tono de piel, la manera de hablar, peso o estatura, forma de vestir, sexo, edad, orientación sexual, creencias religiosas).
En contraste, son también las personas jóvenes quienes tienen mayor conciencia sobre la manera en que se discrimina en México y por eso muestran mayor nivel de apoyo hacia políticas que fomentan la inclusión social: 75 por ciento apoya el matrimonio igualitario y 57.6 por ciento se manifiesta a favor de la adopción homoparental.
Para incrementar las oportunidades educativas y laborales de las y los jóvenes es importante que esta población tenga acceso a empleo formal y bien remunerado. Asimismo, recomienda el Conapred, se debe combatir la deserción escolar (sobre todo en bachillerato) y mejorar la calidad de los servicios médicos y educativos.

En cuanto al aspecto laboral, se deben implementar estrategias de inclusión laboral ya que las políticas actuales tienen alcances limitados y solo reproducen la precariedad laboral que hay en el país.

Respecto al rubro educativo, se necesitan acciones integrales sobre las causas que motivan la deserción escolar (familiares, económicas, laborales), así como convertir las escuelas en espacios seguros para la expresión de la diversidad. Y con relación a los servicios de salud y educativos, se debe procurar que estos incrementen su capital humano.
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