Y llegó el nuevo modelo educativo…

Pasaron más de tres años desde que se aprobó la Reforma Educativa (derivada del famoso Pacto por México, al amparo del cual se hicieron varias "reformas estructurales"), pero finalmente esta semana la Secretaría de Educación Pública (SEP) presentó de manera oficial el Nuevo Modelo Educativo que se pretendería poner en marcha (primero de manera piloto y después en forma generalizada) a partir del próximo año. No vale la pena ahora detenerse a especular qué destino tendrá esta reforma de perder el PRI la Presidencia de la República, pues podría esperarse (dados los antecedentes histórico de nuestra historia fraccionada en sexenios)
junio 29, 2017

Pasaron más de tres años desde que se aprobó la Reforma Educativa (derivada del famoso Pacto por México, al amparo del cual se hicieron varias "reformas estructurales"), pero finalmente esta semana la Secretaría de Educación Pública (SEP) presentó de manera oficial el Nuevo Modelo Educativo que se pretendería poner en marcha (primero de manera piloto y después en forma generalizada) a partir del próximo año.

No vale la pena ahora detenerse a especular qué destino tendrá esta reforma de perder el PRI la Presidencia de la República, pues podría esperarse (dados los antecedentes histórico de nuestra historia fraccionada en sexenios) que muchas de las cosas planteadas terminen por no ejecutarse, debido a cuestiones político-partidistas.

Más bien hagamos algunos breves comentarios de los que se publicó este miércoles en el Diario Oficial de la Federación, bajo el título "Modelo Educativo para la Educación Obligatoria. Educar para la libertad y la creatividad", y a lo que informó la SEP este jueves a través de su página web (en donde es posible acceder a contenidos interactivos para visualizar pormenores del mencionado modelo educativo) y con un video protagonizado por el Secretario, ampliamente difundido en redes sociales.

En pocas palabras se puede resumir, en una primera revisión a todo lo comunicado en los últimos días, que las asignaturas que se llevan a lo largo de toda la educación básica (de preescolar a media superior) se mantienen; que se apuesta porque lo novedoso esté en el modo de enseñar; que se prioriza eso que la OCDE señala como "recomendable" para el mundo actual: los ámbitos de lenguaje y comunicación, pensamiento matemático y ciencias; que se disminuyen los contenidos; que no se evaluará lo aprendido (entendido como información memorizada), sino que se sepa aprender y aplicar el conocimiento; y que los maestros que ahora ejercen tendrán que ir cambiando (ellos mismo como profesionales y/o remplazados por nuevos que empaten con el nuevo modelo, para lo cual ya se anuncia que se trabajará en las escuelas normales, que es en donde se deben formar los nuevos profesores).

Por ambicioso que parezca, se dice explícitamente que la meta será que todos los chicos que terminen la educación obligatoria (hasta el bachillerato) serán capaces de expresarse y comunicarse de manera correcta, tanto en forma oral como escrita, no sólo en español sino en una lengua materna (en caso de ser indígena) y que puedan comunicarse en inglés. También deben ser capaces de identificar ideas clave de un texto para inferir conclusiones, lo mismo que emplear el pensamiento hipotético, lógico y matemático para formular y resolver problemas cotidianos y complejos; que deberán tener la capacidad de análisis y síntesis para argumentar de manera crítica, reflexiva, curiosa, creativa y exigente.

Deberán ser jóvenes que se informen de los procesos naturales y sociales, de la ciencia y la tecnología para comprender su entorno, que sean competentes y responsables en el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación, pero sobre todo que tengan la capacidad y el deseo de seguir aprendiendo de forma autónoma o en grupo durante el transcurso de su vida.

Quizá esta última parte sea la más trascendente en el nuevo modelo presentado por la SEP, pues implica un cambio de paradigma en materia educativa: no se trata más de "ir a la escuela a aprender", de que "los maestros nos enseñen", o que lo hagamos a través de los libros. No, eso ha quedado en el pasado; ahora se irá a la escuela para ejercitarse en la labor de aprender. Mientras más se ejerciten los jóvenes dominarán esa actividad -la de aprender- y ello sería su salvoconducto para poder sobrevivir en el mundo de hoy, en donde tendrán que hacerlo todo el tiempo y  por sí mismos a lo largo de toda su la vida, en un proceso cíclico de aprender, desaprender y volver a aprender. La vida de nuestro mundo (ese es el argumento de fondo en el modelo educativo) no nos pide tanto saber cosas, sino saber aprender, al tiempo que desaprendemos otras cosas. Es tan cambiante, tan fugaz, tan inmediato, tan volátil lo que hoy se ocupa, que saberlo no es garantía de nada; más bien se hace necesario estar aprendiendo todo el tiempo.

El nuevo modelo educativo, aunque se presenta como humanista y centrado en el individuo, la verdad es que es muy pragmático, centrado en las capacidades y competencias para el mundo laboral. Así de simple se trata de formar sujetos que tengan cabida en el sistema-mundo actual.

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