Del tamaño del presupuesto, el poder.
*Si el destape fuera hoy, Erasto sería candidato.
1.- Probablemente la forma más certera de medir el poder de un político, si algo así es posible, es conocer cuánto dinero público maneja.
Visto desde ahí, sería claro entender por qué todos los miembros del gabinete, de hecho la clase política completa de la entidad sin importar partido, coinciden en que el hombre más poderoso de la entidad, después de su jefe claro está, es Erasto Martínez.
Es el hombre del dinero, su voluntad define en qué y cuánto se gasta, cuáles son prioridades y cuáles no.
Con una férrea lealtad, incuestionable, para Eruviel Ávila, Erasto es la piedra angular en la que descansa la administración estatal.
Con bajo perfil público, se ha colocado en la cúspide hacia el interior del gobierno.
2.- Cuando Arturo Montiel reformó el esquema de su gobierno, aplicó el mecanismo de fusionar las secretarías de Finanzas y Planeación, tuvo dos blancos en la mira.
El primero fue empujar el ascenso de los Golden Boys en la carrera de la sucesión de ese entonces.
Con Luis Miranda en la supersecretaría del momento y Miguel Sámano como picaporte de Montiel, Enrique Peña Nieto superó fácilmente a Isidro Pastor, cuya defenestración fue el segundo blanco.
Fue un predestape.
Hoy las similitudes, son obvias.
3.- Y el que va a tener que acelerar el paso, si es que efectivamente está interesado en ser sucesor de Eruviel, es José Manzur.
Muy eficiente en el tejido de sus relaciones con los hombres más encumbrados del poder, Manzur es reticente en su relación con los medios.
Una fractura en su posibilidad está justamente ahí.
Lleva al extremo su desdén por la imagen pública, y es un hecho que necesitará crecer ahí.


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