Absuelve y libera juez a presunta asesina de Steph y Pina

Josefina Chávez, de 60 años de edad y Sthepanie Crossart, de 29, salieron de su domicilio el 31 de mayo de 2016 a las 2:00 de la mañana para encaminarse a un viaje de sanación con  María de la Luz Sáenz Atilano y su esposo. Sáenz Atilano fue detenida en el Estado de México y aprisionada en el estado de Colima, sin derecho a fianza, ya que confesó ante un agente del Ministerio Público que su plan era matar a Steph y Pina y después falsificar documentos para adquirir la propiedad de una casa que pertenecía a Pina. Sin embargo,
julio 31, 2017

Josefina Chávez, de 60 años de edad y Sthepanie Crossart, de 29, salieron de su domicilio el 31 de mayo de 2016 a las 2:00 de la mañana para encaminarse a un viaje de sanación con  María de la Luz Sáenz Atilano y su esposo.

Sáenz Atilano fue detenida en el Estado de México y aprisionada en el estado de Colima, sin derecho a fianza, ya que confesó ante un agente del Ministerio Público que su plan era matar a Steph y Pina y después falsificar documentos para adquirir la propiedad de una casa que pertenecía a Pina.

Sin embargo, por el nuevo sistema penal, la confesión de la sospechosa no pudo ser tomada en cuenta como prueba porque no fue realizada ante un juez sino ante el Ministerio Público. Por consiguiente, fue desechada totalmente.

El juicio oral se llevó a cabo un año después de los hechos en el estado de Colima. Se citaron a todos los testigos (familiares, amigos, médicos forenses, peritos, etc.). Las pruebas fueron desahogadas, así como las declaraciones de los testigos e investigadores involucrados para armar el rompecabezas que le permitiera al juez asignado tener una vista completa del caso y emitir su fallo.

Con base en lo presentado, el juez absolvió a la inculpada liberándola así de toda responsabilidad debido a que, a su decir, no existían “pruebas contundentes” para declararla culpable y fue puesta en libertad inmediatamente.

La investigación por parte de las autoridades del Estado de Colima y del Estado de México se condujo con esfuerzo por un numeroso grupo de profesionales. La decisión final recayó en una persona que, y así lo decidió, simplemente sentenció que no había “pruebas contundentes”.

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