El choque en aguas turbias hundió a Moctezuma

Era previsible: un académico y una política no solo tienen visiones distintas sobre el mismo problema, sino encontradas
marzo 27, 2025

Una de las razones —quizá la principal— que llevaron a Pedro Moctezuma a lanzar la toalla y abandonar la Secretaría del Agua fue su incompatibilidad con Beatriz García Villegas, vocal ejecutiva de la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM). Era previsible: un académico y una política no solo tienen visiones distintas sobre el mismo problema, sino encontradas.

Pedro nunca aceptó la llegada de Bety. Se la impusieron, no por su experiencia en temas hídricos, sino por su perfil político. Fue diputada y es una figura clave en la región de los volcanes, zona que Moctezuma también habita.

El verdadero poder en el manejo del agua está en la CAEM, no en la Secretaría. Esto fue clave en los roces y en las quejas de Moctezuma por la falta de apoyo. Al inicio del gobierno, él había colocado allí a Alonso Beltrán, quien renunció forzado al descubrirse un conflicto de intereses. Desde entonces, la sonrisa se borró del rostro de Moctezuma.

En la administración pasada, la CAEM (antes CUSAEM) operó como caja chica para financiar operaciones oscuras. La falta de controles y la fiscalización débil en la comercialización de agua en bloque daban manga ancha a los manejos turbios. Ahí radica, en buena medida, la peligrosa relevancia de este organismo.

García Villegas, por su parte, es aliada política del alcalde de Cuautitlán Izcalli, Daniel Serrano. Esto le ha valido enemigos gratuitos, especialmente del anterior grupo dominante, liderado por el senador con licencia Higinio Martínez.

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