Alternativas ecológicas para después de la muerte

Toluca, México; 2 de noviembre de 2019. Se puede contribuir al medio ambiente incluso después de morir. Por eso, además de sus paquetes regulares, algunas compañías funerarias ofrecen alternativas ecológicas que incluyen el uso de materiales alternativos para ataúdes y urnas, compostas, árboles y un método llamado acuamación.  Además de los servicios convencionales, una de las agencias funerarias más importantes en México oferta una gama ecológica, para que la gente pueda “escoger una alternativa para la práctica funeraria”.  Para quienes opten por la inhumación, se ofrecen ataúdes de mimbre y palma que tienen bajo impacto ambiental, pues se desintegran en un año
noviembre 1, 2019

Toluca, México; 2 de noviembre de 2019. Se puede contribuir al medio ambiente incluso después de morir. Por eso, además de sus paquetes regulares, algunas compañías funerarias ofrecen alternativas ecológicas que incluyen el uso de materiales alternativos para ataúdes y urnas, compostas, árboles y un método llamado acuamación. 

Además de los servicios convencionales, una de las agencias funerarias más importantes en México oferta una gama ecológica, para que la gente pueda “escoger una alternativa para la práctica funeraria”. 

Para quienes opten por la inhumación, se ofrecen ataúdes de mimbre y palma que tienen bajo impacto ambiental, pues se desintegran en un año y medio, aproximadamente, mientras que un féretro de madera tarda cerca de 15 años en desaparecer y los metálicos hasta un siglo. 

Urna ecológica hecha de tierra/ Foto: Gayosso

Las urnas ecológicas y biodegradables son la alternativa para los que prefieran la cremación:  sal, arena, tierra o composta son los materiales con los que se elaboran. Entre estas urnas hay una que con tierra que guarda una semilla al interior; al ser sembrada, la semilla comienza a germinar. 

Además, existe un método que, a través de la hidrólisis, permite la desintegración del cuerpo (salvo los huesos). La acuamación es un proceso que se efectúa en cuatro horas, aproximadamente; el cadáver se coloca en un contenedor de acero en cuyo interior hay potasio y agua, la cual se calienta a 93ºC, temperatura suficiente para descomponer los órganos y los tejidos. 

Hay también iniciativas en México que, en vez de construir panteones, buscan ocupar otros espacios, como el bosque, donde el cuerpo de los difuntos es depositado en un ataúd de madera que, posteriormente, es enterrado en medio del bosque. 

Estas alternativas ecológicas a los cementerios buscan que tanto las urnas como los restos se reintegren al medio ambiente.

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