Habrá nuevos colores en el arcoíris partidista de México

Este proceso ocurre porque cualquier ciudadano mexicano tiene el derecho de organizarse políticamente
febrero 16, 2025

Como ocurre cada tres años, grupos de personas con aspiraciones políticas se acercan al Instituto Nacional Electoral (INE) con la intención de obtener su registro como partidos políticos. En esta ocasión, el número de solicitantes es menor que en el proceso anterior. Ahora, las agrupaciones aspirantes no llegan a 90, mientras que en 2022 fueron 116.

Sin embargo, de todas las que han solicitado su participación, hasta ahora solo a 21 se les ha dado “luz verde” por parte del INE para celebrar sus asambleas y cumplir con los requisitos que podrían culminar en la obtención del registro.

Este proceso ocurre porque cualquier ciudadano mexicano tiene el derecho de organizarse políticamente, así como de participar en el sistema político nacional, con la posibilidad de votar y ser votado. No obstante, es importante recordar que, en México, los partidos políticos se financian con dinero público. Obtener el registro significa, de forma automática, acceder a millones de pesos en recursos para operar, fondos que provienen del presupuesto anual del INE.

Cada vez que inicia este periodo de registro de nuevos partidos, surge la pregunta sobre qué tipo de agrupaciones buscan un lugar en el espectro electoral. Actualmente, solo existen seis partidos con registro nacional: Morena, PAN, PRI, PT, Partido Verde y Movimiento Ciudadano. En otros momentos, ha habido muchos más, pero hoy el panorama es más reducido.

Grupo dominante

Sabemos, además, que hay un bloque dominante que agrupa a tres de estos partidos, mientras que los otros tres luchan por mantenerse con vida tras años de derrotas electorales continuas. Este bloque dominante se ha autoadscrito a la izquierda del espectro político, abanderando causas históricamente populares. Por su parte, la oposición se sitúa en la derecha, defendiendo posturas más conservadoras.

Un buen número de las organizaciones que actualmente buscan su registro no son realmente nuevas. Se trata de “nuevas versiones” de antiguos partidos que perdieron su registro o de la reorganización de actores políticos que quedaron “huérfanos” tras renunciar a su militancia en los partidos existentes (principalmente, expanistas y expriistas).

Seguramente todos recordamos nombres como Nueva Alianza, Encuentro Social, Redes Sociales Progresistas, Fuerza por México o Encuentro Solidario. Pues bien, estos mismos personajes intentan nuevamente obtener registro, ahora con nuevos nombres y logotipos.

El caso Somos México

Uno de los casos más llamativos es el de “Somos México”, una agrupación que busca el registro y que reúne a exmilitantes del PRD, expriístas y expanistas, aliados con exfuncionarios del INE. Sí, aquellos que se suponía eran árbitros imparciales, con perfil técnico y sin afiliación partidista, hoy se destapan como aspirantes a formar un nuevo partido.

Esta formación política reúne a nombres de todos los partidos.

Todo partido político representa a un grupo de personas que busca acceder al poder. Su interés radica en obtener alcaldías, gubernaturas, diputaciones, senadurías y, por supuesto, la presidencia de la República. En cada uno de estos espacios se ejerce control económico, jurídico y social. En esencia, eso es el poder: la capacidad de ejercer control. Cada partido promueve una forma específica de ejercerlo, y la ciudadanía, a través del voto, determina cuál de ellas prevalecerá.

Es inevitable que los nuevos partidos políticos se presenten en contraste con quienes actualmente detentan el poder. Hoy, múltiples grupos buscan su registro apoyando causas contrarias a la forma en que Morena y sus aliados han gobernado en los últimos años. Otros, en cambio, intentan adherirse a las posturas que han dado respaldo popular a Morena. En ambos casos, el punto de referencia es el movimiento que, en apenas 10 años, ha ganado dos veces la presidencia de la República, la mayoría de los gobiernos estatales, las legislaturas locales y federales, así como un sinfín de alcaldías en todo el país.

¿Qué sigue?

El futuro del espectro político en México dependerá de cuáles de estas organizaciones logren cumplir con los requisitos para obtener el registro. Es probable que solo unas cuantas lo consigan, pero, en cualquier caso, engrosarán el presupuesto del INE, ocuparán un espacio en las boletas electorales y buscarán obtener posiciones de poder. A su vez, los partidos ya establecidos deberán interactuar con estos nuevos actores, ya sea aliándose, diferenciándose, confrontándose o fusionándose, siempre de cara a una ciudadanía que, con su voto, decidirá su destino.

Falta muy poco para conocer qué agrupaciones obtendrán el registro. Todo indica que quienes ya han tenido registro anteriormente tienen mayores probabilidades de conseguirlo, pues saben cómo operar para cumplir con los requisitos de asambleas, firmas, afiliaciones y manejo de donaciones. Difícilmente emergerá una fuerza política completamente nueva. Más bien, veremos los mismos rostros de siempre, solo que con colores renovados.

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